Hombre de cabello canoso y gafas mirando hacia abajo con expresión seria
POLÍTICA

Carles Puigdemont, un regreso empañado por el ocaso de su liderazgo

Las últimas encuestas de opinión y el termómetro de las redes sociales muestran la caída de su popularidad

Junts ha empezado 2026 con la incógnita sobre su apoyo a Pedro Sánchez y la expectativa del regreso a Cataluña de Carles Puigdemont. La justicia europea se pronunciará en las próximas semanas sobre la situación del expresident. En Junts esperan que la vuelta de su líder actúe como revulsivo para dar la vuelta a las encuestas y ahuyentar el fantasma de Sílvia Orriols.

Dos personas posan frente a un fondo colorido con puntos azules y rojos

Pero la euforia es por ahora contenida, y una de las razones es el agotamiento del liderazgo de Puigdemont. Es indiscutible que su regreso será vivido como un momento histórico para muchos, y que tendrá su impacto, mayor o menor, en la política catalana. Pero también es evidente que la vuelta de Puigdemont, ahora, no tiene el mismo impacto que si se hubiera producido tiempo atrás.

Carles Puigdemont, protagonista indiscutible del Procés, se convirtió en una figura indiscutible, transveral y con cierto aire mediánico dentro del independentismo. El propio Puigdemont ha dinamitado su popularidad en los últimos años. Los independentistas no le perdonan haber suspendido la declaración de independencia el 27 de octubre de 2017. El fracaso de la estrategia judicial, el fiasco de proyectos como el Consell de la República, y el pacto de investidura con Pedro Sánchez, han ahondado en su crisis de liderazgo.

Del 5,2 al 3,5 de valoración en el CEO

Los barómetros del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), órgano demoscópico de la Generalitat, son claves para observar la caída de su liderazgo. En vísperas del referéndum del 1 de octubre de 2017, Carles Puigdemont, entonces presidente del gobierno catalán, tenía una valoración de 5,2. Según el último CEO, la valoración de la ciudadanía sobre Carles Puigdemont es del 3,5.

Este dato se cruza con la percepción del rechazo que genera su figura en su principal medio de comunicación, X. Si las redes sociales son el termómetro de la sociedad, es evidente que Puigdemont ha perdido el apoyo de amplios sectores del independentismo. 

Sus publicaciones suelen ir seguidas de una larga lista de comentarios, la mayoría de ellos críticos y con calificativos como "traidor" o "botifler". Ante este panorama se hace difícil pensar que Puigdemont, incluso con el impacto de su retorno, puede volver a recuperar el aura de 2017. Lo peor es que ya no compite con Junqueras, sino con Orriols, y que genera dudas incluso entre los suyos.

¿Relevo en Junts?

En Junts nadie quiere abrir el melón de la sucesión de Puigdemont, pero tampoco nadie niega que es un debate que existe internamente. El expresident sigue contando con el apoyo de un sector importante. Pero también es visto por otros como el artífice de la desaparición de la hegemonía convergente en Cataluña, y creen que lo mejor sería que diera un paso al lado.

Puigdemont quiere aprovechar el impacto de su regreso para reafirmar su liderazgo y acabar con las dudas dentro de Junts. Pero si su regreso no va seguido de éxitos políticos, su alcance será muy limitado. Algunos piensan que la crisis de Junts solo se puede revertir con un proyecto nacionalista netamente conservador, pero ahora mismo quien lleva esa bandera es Sílvia Orriols.

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