
Macron alarga la agonía y Francia activa la cuenta atrás para un vuelco histórico
La caída del gobierno de François Bayrou abren un escenario incierto en el que se impone Marine Le Pen
“Se está gestando un caos total en Francia”. Es la advertencia del ya exprimer ministro francés François Bayrou antes de perder este lunes la moción de confianza que él mismo había convocado. “Un suicidio”, “un tiro en el pie”, como ha definido la prensa gala. La caída del gobierno abre un panorama incierto en Francia, que vive la peor crisis de la V República desde su fundación en octubre de 1958.

Recordemos rápidamente los antecedentes. Emmanuel Macron, cuyo movimiento (En Marche!) venía experimentando síntomas de agotamiento, sufrió un duro correctivo en las elecciones europeas del 9 de mayo de 2024. El partido de Marine Le Pen (Agrupamiento Nacional) fue por primera vez el más votado en unas elecciones en Francia. Obtuvo el 31,37% de los votos, el doble que el macronismo (14,6%). Macron disolvió la Asamblea Nacional y convocó unas elecciones que ganó por la mínima el cordón sanitario. El nuevo gobierno cayó a las primeras de cambio al no poder sacar adelante los presupuestos, y Macron nombró un nuevo ejecutivo encabezado por el socialista François Bayrou.
Ante las dificultades de aprobar los presupuestos, Bayrou convocó una moción de confianza que perdió este lunes. En un alarde de sinceridad, antes de marcharse, Bayrou señaló con crudeza la crisis estructural del sistema político francés: “Damas y caballeros, ustedes tienen el poder de derrocar al Gobierno, pero no tienen el poder para borrar la realidad. El gasto seguirá aumentando y la carga de la deuda, ya insoportable, se volverá más pesada y más cara”.
La crisis francesa dispara a Marine Le Pen
La crisis ha arrastrado al presidente de la república, Emmanuel Macron, en quien según las encuestas ya solo confía en torno a un 15% de los franceses. La caída del tercer gobierno en apenas un año y medio profundiza una crisis sin precedentes y plantea la necesidad urgente de una alternativa. Macron, a quien la ultraderecha y la extrema izquierda piden que dimita y convoque elecciones, busca ahora el apoyo del Partido Socialista para nombrar otro gobierno y retener el poder a la desesperada.
En realidad lo que busca Macron es ganar tiempo ante unas encuestas que muestran un vuelco histórico y la descomposición definitiva del establishment. Los últimos sondeos dan al partido de Marine Le Pen un 33% de los votos, por un 19% de la coalición de izquierdas Nuevo Frente Popular. El movimiento macronista sería tercero con un 15%, seguido de cerca por los partidos de Melenchon y Sarkozy.
Y esto plantea por primera vez, de forma clara, la consolidación de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen como la alternativa al establishment en Francia. Le Pen ha culminado la evolución de un partido ultraderechista dogmático y aislado a un movimiento de masas que reúne a las clases medias y bajas castigadas por la voracidad fiscal, la inestabilidad económica, el caos migratorio, la inseguridad y la degradación social. El auge se debe en parte al relevo de Marine Le Pen, acechada ahora por las acusaciones de corrupción, por Jordan Bardella. Este joven nacido en el seno de una familia desestructurada en el barrio de Saint-Denis, paradigma de la degradación de los barrios periféricos parisinos, encarna las aspiraciones de una generación que no se resigna a sucumbir bajo un sistema agotado.
Control migratorio y soberanía económica
El programa de la Agrupación Nacional combina un ambicioso plan económico contra los planes de austeridad del macronismo con una gestión más dura de la inmigración. Proponen detener la inmigración ilegal evitando el efecto llamado, reforzando el control de las fronteras y expulsando a los inmigrantes en situación irregular. Esto incluye acabar con las ayudas sociales a este colectivo y restringir el reagrupamiento familiar.

Además, tienen un plan de recuperación industrial y económica que contempla subvencionar a las empresas que contraten a jóvenes franceses. Contra los planes de austeridad, proponen subir las pensiones y bajar la edad de jubilación. Para compensar el gasto público, son partidarios de adelgazar la administración y reducir el gasto superfluo. Su plan económico se basa en la soberanía nacional, y eso exige romper los lazos con el burocratismo europeo de Bruselas. Por eso el establishment europeo ve el ascenso de Marine Le Pen como el principio del fin. No hay que olvidar que países como Alemania, Reino Unido y España están experimentando también un auge acelerado de la nueva derecha frente a los partidos tradicionales.
En definitiva, la caída del gobierno francés acelera la crisis del macronismo que se hace extensible al hundimiento del establishement en otros países europeos. Los franceses ven en Jordan Bardella y la Agrupación Nacional una tabla de salvación frente a la degradación del país en manos del centroderecha y la socialdemocracia. Macron intentará nombrar un nuevo gobierno para ganar tiempo ante lo que parece inevitable: Francia ya ha activado la cuenta atrás para un vuelco histórico.
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