Hombre calvo con barba y gafas hablando frente a dos rostros en blanco y negro de fondo
POLÍTICA

Alejandro Fernández adelanta qué pasará con Junts y Pedro Sánchez: 'Llega la hora...'

El líder del PPC sugiere prepararse para ver el procesismo más puro

El anuncio de un nuevo ultimátum de Carles Puigdemont a Pedro Sánchez ha revolucionado la política madrileña. La prensa afín a Waterloo da por hecho que habrá ruptura, pero otras fuentes empiezan a hablar de una estrategia para romper sin romper. Es decir, al más estilo procesista.

Si alguien conoce bien al procesismo es Alejandro Fernández. El presidente del PP catalán tuvo que enfrentarse a ellos durante el Procés, y esto le convierte en una voz autorizada. El tarraconense ha lanzado un vaticinio que vale la pena tener en cuenta.

Alejandro Fernández sonriendo mientras habla en un micrófono, vistiendo un traje oscuro y camisa blanca.

Con su habitual tono irónico, se ha alegrado de que "en el resto de España vais a conocer por fin todos los instrumentos procesistas". Advierte que "tras los mediadores y los ultimátum fake, llega la hora de las consultas y las rupturas sin romper". Fernández retrata así el carácter intrínseco del procesismo y su modo de actuar, del que Puigdemont es su mayor exponente.

El dirigente popular ha retratado varias veces al procesismo como una forma de proceder consistente en argucias y engaños para mantenerse en el poder. También es uno de los que adelantó que tras el fracaso en Cataluña, el proceso se trasladaría a España. El momento actual demuestra que tenía razón, y que hemos pasado del proceso catalán al proceso español.

La tesis de Alejandro Fernández es que los círculos políticos y mediáticos madrileños, por desconocimiento, tienden a subestimar al procesismo. Esto les lleva a ser excesivamente ingenuos e indulgentes con ellos. Ahora teme que podamos estar delante de otra argucia procesista.

¿Está yendo de farol Puigdemont?

A Puigdemont se le abren ahora dos posibilidades para acabar con Sánchez: la vía rápida, consistente en una moción de censura negociada con el PP, o la vía lenta, consistente en retirar el apoyo y esperar a que el Gobierno agonice y muera por sí mismo.

Inicialmente parecía que esta vez iba en serio, pero con el paso de las horas empezaron a aparecer noticias que invitan cuanto menos a la prudencia. La estrategia de Waterloo consistirá en exigir al PSOE que convoque elecciones bajo amenaza de convocar una moción de censura. Según ha desvelado El Confidencial, entre las ocurrencias de Puigdemont está poner a Miquel Roca como candidato de la moción.

Lo que parece claro es que Puigdemont quiere elecciones pero no quiere salir en la foto con PP y Vox. En Moncloa de momento mantienen la calma, lo cual también es significativo. Antes de materializarse la ruptura, Junts ha diseñado un vericueto al más estilo procesista.

El lunes Puigdemont reunirá a la cúpula en Perpiñán para escuchar las diferentes sensibilidades. La decisión final será trasladada a la militancia en una consulta. Puigdemont no da puntada sin hilo, y quiere tenerlo todo bien atado para dar un paso que puede cambiarlo todo.

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