Hombre con traje azul hablando en un podio del Parti Québécois con una bandera azul y blanca de fondo
POLÍTICA

El partido independentista que jalean ERC y Junts y que quiere echar a 300.000 inmigrantes

Los partidos procesistas no hacen cordón sanitario al Parti Québécois

“Nuestro plan migratorio es la respuesta a una situación urgente: la voluntad del gobierno federal de imponernos un nuevo modelo de inmigración durante años, sin nuestro consentimiento, perjudica a Quebec. Tanto en términos de la protección del idioma francés, como de nuestra capacidad para blindar servicios públicos, vivienda e igualdad de oportunidades”.

Son palabras de Paul St-Pierre Plamondon, presidente del Parti Québécois, presentando su plan de inmigración. Este partido es uno de los actores centrales del independentismo quebequés, que quiere separarse de Canadá.

Si cambiáramos “gobierno federal” por “España” y “Quebec” por “Cataluña”, podría ser perfectamente un extracto electoral del programa electoral de Aliança Catalana. Pero mientras en Cataluña partidos como ERC y Junts hacen un cordón sanitario a Sílvia Orriols, en el extranjero toman a este partido antiinmigración como referente.

Dos personas sonrientes posan junto a una bandera azul y blanca con un símbolo de flor de lis en un pasillo iluminado

El mes pasado, sin ir más lejos, una delegación de ERC encabezada por Diana Riba se desplazó a Quebec para reunirse con partidos independentistas entre los cuales el Parti Québécois. Es decir, en Cataluña funciona el cordón sanitario pero en Canadá no.

La hipocresía es aún mayor en el caso de Junts, que en Cataluña mantiene el cordón sanitario pero al mismo tiempo copia el modelo migratorio del Parti Québécois. En redes sociales es frecuente ver al entorno procesista jalear a este partido, algo que también ocurre con cierta prensa de claros tintes woke. Un claro ejemplo es Vilaweb, hostil con Aliança Catalana pero que sí entrevistó al líder del partido antiinmigración quebequés, Jean François Lisée, en 2017.

Menos inmigración y más cualificada

Igual que Aliança Catalana, el Parti Québécois propone dotar a su territorio de "una política de inmigración coherente y funcional". Entre otras medidas, proponen reducir la inmigración de 600.000 a 300.000 en un cuatro años. Es decir, expulsar a 300.000 inmigrantes temporales.

Además, quieren fijar un tope a la inmigración permanente y establecer criterios para seleccionar la inmigración que se ajuste a las necesidades económicas del país. El Parti Québécois quiere vincular la inmigración a un mayor nivel del idioma francés. Una vez conseguida la independencia de Quebec, proponen endurecer las normas de visado, los plazos de tramitación y los criterios de verificación inicial de entrada para las solicitudes de asilo.

Es decir, el Parti Quebecois propone menos inmigración y más cualificada para garantizar el equilibrio social y económico del territorio. Sus propuestas van en la línea del modelo de Aliança Catalana. Por eso sorprende el doble rasero del procesismo hacia ambos partidos.

La diferencia podría ser que el Parti Québécois no es una amenaza electoral para ERC y Junts, mientras que Aliança Catalana sí lo es. De hecho, no es la primera vez que líderes como Carles Puigdemont flirtean con la extrema derecha en el extranjero

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