
Albiol desmonta la huelga general: 'el sector productivo de la ciudad no está para perder el tiempo'
Con el plan de paz de Trump para Oriente Medio, a la izquierda se le agota el debate de Palestina
Mientras Cataluña se despertaba con cortes de tráfico y manifestaciones por la huelga convocada “en apoyo al pueblo palestino”, Badalona amanecía con total normalidad. El alcalde Xavier García Albiol lo dejaba claro en redes sociales añadiendo un poco de ironía. “Según me informan, a esta hora la actividad en Badalona es totalmente normal como cualquier otro día laboral. De momento, el sector productivo de la ciudad no está para perder el tiempo, ni dinero”.
El comentario refleja la distancia entre el discurso de las movilizaciones y la realidad económica de muchas ciudades y de la gente común. En Badalona, por ejemplo, no se han registrado incidentes ni paros reseñables. Esto contrasta con lo vivido en Barcelona, donde desde primera hora se registraron cortes y marchas sindicales.
Una huelga de carácter político
La jornada de protesta fue convocada por ocho sindicatos, entre ellos CCOO, UGT, CGT, IAC y Intersindical. El lema era “poner fin al genocidio y al apartheid en Palestina”. La huelga incluyó paros de dos horas por turno y una manifestación central en Barcelona, que comenzó en Sants y recorrió Passeig de Gràcia hasta la sede de la Comisión Europea.

A lo largo del día se produjeron cortes en la Ronda Litoral y en varios accesos a la capital catalana. Los servicios mínimos permitieron mantener el transporte, la sanidad y las urgencias con normalidad. En cambio, algunos campus universitarios, como la Universitat de Barcelona, cerraron sus puertas alegando motivos de seguridad.
El seguimiento fue irregular. En la administración y en las grandes empresas apenas se notó. En cambio, los sectores más afines a los sindicatos independentistas concentraron la mayor actividad. La protesta, de hecho, tuvo un fuerte componente simbólico y más político que laboral.
Palestina y la capitalización electoral
Con la paz que Trump ha conseguido en Oriente Medio, a la izquierda se le acaba el tiempo para capitalizar el debate. Con la Flotilla ya amortizada, solo les queda organizar huelgas generales que, poco a poco, se disolverán. Todo esto sin perjuicio de que los perjudicados sean los ciudadanos corrientes que van a trabajar, a estudiar o abrir su comercio.
De hecho, en barrios con un alto número de población musulmana, como puede ser El Raval, no ocurre nada. En este sentido, es de esperar que nadie envíe piquetes o protestas a El Raval:
Y con respecto a la situación en Palestina, todavía asistimos al intercambio entre rehenes israelíes y presos palestinos. Después, si se cumple el plan de paz de Trump, se establecerá una autoridad internacional en la Palestina y Hamás abandonará las armas.
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