Retrato digital de un hombre prehistórico con cabello largo y barba sobre un fondo rosa con elementos gráficos de fórmulas matemáticas y líneas de colores.
OPINIÓN

La sabiduría neandertal

Los neandertales, lejos de ser torpes cavernícolas, mostraron avances evolutivos, técnicos y sociales

Los neandertales, heidelbergensis, denisovanos u otros Homo sapiens arcaicos, disfrutaron de una longeva estancia en nuestro planeta. Los heidelbergensis llenaron el espacio entre los 500.000 y los 300.000 años mientras que el neandertal lo hizo entre los 300.000 hasta su declive. A todo esto hay que indicar que la variabilidad temporal y espacial fue tan enorme que podemos encontrar algunos neandertales finales que encajen con otros de hace 400.000 años. Todo se mezcla con todo, sin límites ni fronteras claras, solo con algunas tendencias.

Esto resulta frecuente en la llamada evolución alopátrica, es decir, durante una radiación adaptativa de una especie que modifica gradualmente algunos de sus rasgos, pero manteniendo su unidad evolutiva. Neandertales con heidelbergensis parecen haber sido variedades de una misma especie biológica que evolucionó de manera alopátrica. Y la prueba es que se han podido establecer cuatro etapas arbitrarias durante la evolución de este grupo.

Ilustración de la evolución humana mostrando diferentes etapas de homínidos caminando en fila con números que representan miles de años en la parte inferior.

Se habla, pues, de unos primeros preneandertales iniciales con los yacimientos de Arago, Mauer y Petralona; les siguieron los preneandertales con los de Bilzingsleben, Atapuerca, Swanscombe, Steinheim y Reilingen; después vendrían los neandertales tempranos de los yacimientos clásicos como Lazaret, Shanidar, Saccopastore y La Chaise, y finalmente evolucionarían los llamados neandertales clásicos como los de Circeo, La Chapelle, Banyoles, La Ferrasie, Gibraltar y Amud entre muchos más.

Durante estas etapas, que no presentaron límites claros, los neandertales fueron cambiando ciertos rasgos de manera gradual. Las causas de esto fueron más inherentes a la especie que climáticas. De hecho, y durante todo aquel tiempo, los neandertales cruzaron diferentes períodos glaciares y cálidos reduciendo ligeramente su robustez.

Quizás, y como en erectus, se dieron un conjunto de retroalimentaciones que suavizaron el esqueleto neandertal provocando el aumento gradual de su encefalización. En erectus, como también en neandertal, se puso en marcha una bola de nieve que al dar vueltas y más vueltas potenció su encefalización. Mejores técnicas y dietas estuvieron detrás de tal retroalimentación positiva.

Neandertal utilizaba y dominaba el fuego de manera controlada y constante en sus campamentos. Además, su dieta era rica, variada y cocinada. Así pudo alimentar mejor su cerebro y este a su vez continuar mejorando la cohesión social y la fabricación de utensilios. Todo esto optimizó la obtención de recursos para continuar mejorando como recolector y cazador.

Así, su dieta cocinada y blanda ayudó, que no causó, la reducción mandibular asociada a la expansión de la cavidad encefálica. De hecho, durante la evolución de neandertal su capacidad craneal pasó de unos 1000 c. c. a más de 1.700 al final de su existencia.

La musculatura neandertal era robusta, ya que la relación de longitudes entre húmero y tibia era más baja que en los sapiens modernos, aunque más grácil que en erectus. En general podemos decir que su musculatura era un 30% mayor que la de los actuales sapiens. Por tanto, sus necesidades metabólicas eran mucho mayores que las de los Homo actuales.

Grupo de personas con rasgos prehistóricos reunidas al aire libre en un entorno natural con árboles al fondo.

A nivel mandibular hay que indicar los siguientes rasgos: la ausencia de mentón o barbilla, el gran espacio entre el último molar y la rama mandibular (diastema), y finalmente sus molares de corona ancha, raíz corta, y con una pulpa que llegaba hasta el maxilar (taurodontismo). Esta pulpa larga sufría un fuerte desgaste al tirar de pieles para su curtido, una estructura también observada entre los inuit preindustriales. Igual que ellos, los neandertales mostraban marcas de sílex en sus incisivos al cortar la carne que ingerían cerca de la boca.

La cara del neandertal poseía unos huesos nasales muy proyectados hacia adelante condicionando una gran y bulbosa nariz. Algunos autores dicen que era para captar grandes cantidades de aire dada su musculatura y necesidad metabólica, otros, sin embargo, discrepan. Las cejas del neandertal eran prominentes y continuas a lo largo de su frente. Además contenían un gran número de pequeñas cavidades de aire, hecho que no ocurría en erectus al ser macizo. Los pómulos neandertales eran grandes y expandidos dando a su cara unas grandes mejillas de pan de payés.

La cabeza del neandertal mostraba un gran moño occipital, dando un aspecto de punta de melón en la parte posterior del cráneo. Hay que citar también una protuberancia simétrica a mitad del cráneo en su perfil posterior. Estas estructuras permitieron su elevada encefalización, cosa que en sapiens fue diferente. En nosotros nuestro cerebro creció hacia arriba, no a lo ancho.

Gracias al ADN encontrado sabemos, y por ahora, que los neandertales eran de piel clara y de cabellos pelirrojos, castaños, quizás rubios, pero no morenos. Su variabilidad genética era muy baja, al menos en sus individuos europeos durante los últimos 10.000 años. Tal dato parece indicar un efecto cuello de botella donde una pequeña población se dispersó por un gran territorio llevando consigo la baja variabilidad genética de los escasos pioneros. Según parece, la expansión y retroceso de los glaciares controló el proceso anterior al provocar las idas y venidas de las pequeñas poblaciones de neandertales.

Estos hábiles recolectores y cazadores se organizaban en cuevas y cabañas con hogares bien establecidos, pero estacionales. En nuestra península se concentraron fundamentalmente en las zonas litorales y en sus interiores. Allí la caza mayor consistía en la megafauna del momento como mamuts, caballos, ciervos, rinocerontes lanudos y bueyes almizcleros, aunque también mantenían una dieta variada sin despreciar los moluscos marinos (yacimiento de Cueva Bajoncillo), los hongos, los piñones y una gran variedad de vegetales (Cueva del Sidrón). De hecho no todos los neandertales fueron tan carnívoros como se ha dicho, incluso el análisis genético del sarro en los ejemplares del Sidrón ha indicado que eran bastante vegetarianos. En algunos yacimientos, como en el mismo Sidrón, se han encontrado pruebas de canibalismo entre ellos. E incluso parece que algunos enterraban a sus muertos, aunque no se sabe si por higiene o por rituales (La Ferrasie y La Chapelle en Francia).

Grupo de personas con rasgos neandertales mirando hacia la cámara en un entorno natural.

Sus clanes eran pequeños, de ámbito familiar y patrilocales. Por su ADN sabemos que las mujeres abandonaban el clan donde nacían. Los hombres permanecían en el grupo para acoger a otras hembras. Esta práctica, y dada la baja variabilidad genética de los neandertales, evitaba la endogamia. De hecho ellas, y por la genética analizada, parían una media de una cría cada tres años. Por otro lado, su densidad de población era muy baja. Se estima que hace unos 49.000 años la población neandertal europea era de unos 7.000 habitantes.

Pero lo más curioso de estos humanos es que utilizaban pigmentos en su vida social (yacimiento de Belvédère), y que quizás practicaron el arte rupestre a base de rayas, puntos y discos (yacimiento de la Cueva de los Aviones) o grabados sobre roca (Cueva de Gorham en Gibraltar). Incluso se han encontrado pruebas de que se automedicaban. Gracias al estudio del sarro de sus dientes en la cueva del Sidrón, sabemos que ingerían hongos del género Penicillium y componentes de un árbol que contenía ácido salicílico, la actual aspirina.

También los neandertales utilizaron un nuevo cambio tecnológico. Estos humanos pasaron del modo de talla II, los bifaces, al modo III o musteriense, una técnica de origen subsahariano entre sapiens de hace unos 300.000 años. Consistía en preparar un núcleo de sílex tallándolo en forma de tortuga para extraerle más lascas para trabajar después. El paso al musteriense llegó a Europa, y quizás vinculado a un óptimo climático, hacia los 125.000 años. Se piensa que permitió una mayor migración humana hacia latitudes altas. Si el musteriense se dio primero entre Homo sapiens africanos y llegó posteriormente a los neandertales europeos, eso significa que entre ellos hubo enlaces culturales.

Como hemos visto, los neandertales fueron una variedad humana tan espabilada como los sapiens del momento. La visión clásica de los neandertales, como unos humanos torpes, solo fue producto de los prejuicios del pasado. Como en breve veremos, los neandertales no diferían en exceso de sus contemporáneos sapiens del momento.

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