Retrato en blanco y negro de Pedro Sánchez sonriendo con fondo rosa y líneas discontinuas oscuras.
OPINIÓN

Las mil cortinas de humo de Sánchez

Entre imputaciones y escándalos, el Gobierno convierte cada crisis en una nueva cortina de humo para distraer al país

Imagen del Blog de Octavio Cortés

Cuando uno tiene a su mujer imputada, a su hermano imputado, al Fiscal General imputado y a los dos últimos secretarios generales del partido imputados, necesita un catálogo de cortinas de humo digno de un concierto de los Deep Purple en las montañas de Transilvania. El PSOE de Sánchez quizás esté llevando el país a la ruina social, económica y moral, pero en el tema de las cortinas de humo está dando un verdadero recital. Hagamos un inventario rápido:

  • Líos palestinos: Sánchez ha conseguido que el país esté pendiente de la farsa de la flotilla, al tiempo que llevaba la posición diplomática española a posiciones de marginalidad insólitas, alcanzando una irrelevancia internacional que hoy en día nos sitúa más o menos entre Namibia y Liechtenstein. Aquí Sánchez ha contado con el apoyo, por supuesto, de la tradicional imbecilidad del PP, que en este tema no tiene clara su postura.
  • Inundaciones valencianas: todo consiste en hacer una comisión de investigación para saber dónde estuvo Mazón a las 17:15, otra para saber dónde estuvo a las 17:30, otra para saber si dejó propina a los camareros, etc. Aquí Sánchez ha contado con el apoyo, por supuesto, de la tradicional imbecilidad del PP, que en este tema no tiene clara su postura.
Una calle llena de escombros y barro tras una inundación con un coche volcado y personas limpiando.
  • Enfermas de cáncer en Andalucía: según la prensa progresista, la atención sanitaria deficiente a los enfermos de cáncer solo se produce allí donde gobierna el PP, mientras que en las comunidades socialistas los enfermos de cáncer se curan como pajaritos milagrosos. Vienen semanas de manifestaciones innumerables. Aquí Sánchez ha contado con el apoyo, por supuesto, de la tradicional imbecilidad del PP, que en este tema no tiene clara su postura.
  • El aborto: cuando todo falla, el aborto es un valor seguro. Según el progresismo, ante la crisis de inmigración, de vivienda, de corrupción generalizada, lo que necesitamos es más aborto, claro que sí. Aquí Sánchez ha contado con el apoyo, por supuesto, de la tradicional imbecilidad del PP, que en este tema no tiene clara su postura.
  • Histeria cotidiana de Sarah Santaolalla: puede medirse el nivel de agobio del PSOE por la generosidad de los escotes que usa nuestra Sarah en los treinta programas de televisión en los que sale a diario. Cuando las cosas se ponen feas, Sarah se dedica a hacerse la víctima del machismo, del franquismo, del tomismo aristotélico, de lo que sea, y las redes sociales responden al instante. Aquí Sánchez ha contado con el apoyo, por supuesto, de la tradicional imbecilidad del PP, que en este tema no tiene clara su postura.
Sarah Santaolalla, con cabello largo y oscuro y con maquillaje pronunciado, sentada en un set de televisión con fondo geométrico.
  • Insultos de Óscar Puente: si el ministro Puente tiene que insultar a un niño inválido el día de su primera comunión, se hace sin problema. Lo importante es que el nivel de ruido no baje y los escándalos queden ahogados en un mar de confusión Aquí Sánchez ha contado con el apoyo, por supuesto, de la tradicional imbecilidad del PP, que en este tema no tiene clara su postura.

En resumen, ya que es incapaz de gobernar o de mantener a su familia fuera de la cárcel, Sánchez se dedica (en algo tiene que ocupar su tiempo la criatura) a llenar el país de humo y confundirlo todo. Estamos viviendo tiempos deliciosos.

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