Donald Trump en primer plano con gesto serio sobre fondo rosa donde se ve una bandera de Venezuela ondeando.
OPINIÓN

En el mundo de Donald J. Trump

Trump deja claro cuál es el problema europeo: dependencia y líderes incapaces de plantarse ante el nuevo orden

Imagen del Blog de Octavio Cortés

De Donald Trump se podrán decir muchas cosas, pero algo hay que reconocerle: es transparente como el agua clara. En algún momento de su carrera en televisión (hay que recordar que Trump es básicamente una celebrity de reality show) entendió que lo que vale es aquel lema de Oscar Wilde: que hablen de mí, aunque sea bien. Lo importante es generar titulares, del tipo de que sea, mantenerse siempre como trending topic. Si a este planteamiento añadimos la personalidad sin filtros de Trump, tenemos la tormenta perfecta.

Estos días, hemos visto como un presidente de los USA explica, sin ningún tipo de ocultación, que ha atacado un país y detenido a su presidente con el muy simple objetivo de quedarse con su petróleo. ¿Para qué perder el tiempo con alusiones a los derechos humanos o la democracia? Trump llegó a pronunciar la frase “este es nuestro hemisferio”, con lo cual todas las cartas están encima de la mesa.

Plano medio corto de Donald Trump sonriendo y señalando al frente con su dedo índice

En el mundo tripolar, a los USA le corresponde todo el continente americano, a Rusia todo el territorio hasta las fronteras de la India y a China el extremo oriente excluyendo a Japón. Por supuesto, Europa, en este reparto, es una zona sin dueño que ha sido puesta en bandeja para la expansión del Islam, porque los amigos de Arabia Saudí con algo tienen que entretenerse y alguien tiene que cargar con toda la presión migratoria africana.

Trump reconoce sin problemas que Putin tiene derecho a intervenir en Ucrania y todas sus propuestas de paz le reconocen derechos sobre el territorio conquistado, así como poder de decisión sobre el futuro de Ucrania. Del mismo modo, por mucho que parezca protestar, el destino de Taiwán será decidido por China.

Todo esto quiere decir que no vamos al famoso gobierno mundial única, sino a una situación semi feudal en que los organismos multilaterales pierden toda importancia y el mundo queda dividido en zonas de influencia claramente delimitadas. Nadie en su sano juicio quiere una guerra total entre los USA y el eje Rusia-China, de modo que, como si fueran pandillas mafiosas que se reparten una ciudad, los grandes poderes han pactado una nueva forma de gestionar el planeta.

Primer plano de Donald Trump hablando delate de un micro

¿Son esto malas noticias? Aquí es donde hay que abandonar las viejas teorías del siglo XX sobre democracia global y libre comercio. Si Trump, como algunos comentaristas MAGA han conjeturado, propone anexionarse Venezuela para otorgarle un rango de estado asociado como Puerto Rico, ¿no saltarían de alegría los millones de venezolanos? La famosa cuestión de Groenlandia puede resolverse del mismo modo.

Dado que los 57.000 habitantes tienen reconocido el derecho a independizarse mediante referéndum, si Trump les promete un millón de dólares a cada uno, podría quedarse con el territorio por el módico precio de 57.000 millones. Esto no es ciencia ficción, sino cálculos que se comentan a diario en los pódcasts MAGA. Nuestro único problema es que estamos atrapados bajo la minúscula e inútil tiranía de la UE y el Banco Central Europeo, con toda Europa llena de bases americanas. Nos hemos quedado atrás y mientras nuestros líderes sean Sanchez, Starmer, Lagarde y Macron, no serviremos más que para pagar las facturas del nuevo escenario.

➡️ Opinión

Más noticias: