
Homo habilis no humà
Nuevos análisis de fósiles cuestionan la posición del Homo habilis en la línea evolutiva humana y reabren el debate sobre su verdadera naturaleza
En todos los libros escolares consta el Homo habilis como antepasado nuestro, pero pocos saben que la mayoría de restos de habilis ostentan un cráneo evolutivamente distante de su cuerpo. Mientras que la calavera tiende a ser redondeada como en Homo, sus extremidades se asemejan a las de los simios ancestrales. Esto implica que habilis presenta una gran mezcla de características diferentes y que quizás algún día se resolverá. Aun así, y en lo relativo a la encefalización, hay datos suficientes para vislumbrar si esos restos pertenecían a un simio normal o a un cerebro grande como el nuestro.
Si utilizamos el índice de encefalización, vemos que en Homo erectus y Homo sapiens oscila entre 1,9 y 2,9, mientras que en australopitecos y parántropos este cae por debajo de 1,5. En habilis, y si variamos el error en la estimación de su peso unos 5 kilos, el índice de encefalización pasa de 1,8 a 1,5, es decir, de casi Homo a australopiteco, y está claro que muchos autores se decantan hacia el primero, hacia un antepasado con luces. En cierto modo se desea humanizar a unos australopitecos habilis como grandes hacedores de herramientas líticas. Todo esto quizás camufla el deseo de ver lo que no está, es decir, el eslabón perdido entre australopitecos y Homo actuales, un prejuicio donde anclar un aumento gradual del cerebro durante la evolución humana. Y ya sabemos que la evolución humana no ha sido gradual en todos sus rasgos, ni ha generado eslabones perdidos entre formas extremas; al contrario.

En el caso de habilis parece más un australopiteco modesto que un Homo encefalizado. En primer lugar, sus brazos largos y piernas robustas lo relacionan directamente con los bajitos Australopithecus. Véase sobre este tema el ejemplar OH 62. Por otro lado, el crecimiento dentario de los habilis es muy similar al de los australopitecos, parántropos y antropomorfos actuales. Y la tercera peculiaridad es su mano con falanges largas y curvadas aptas para trepar, como los Australopithecus. Véase en tal caso el ejemplar OH7.
Parece evidente que muchos habilis de entre 2,5 a 2 millones de años no pertenecían a ningún Homo encefalizado. Este rasgo evolucionó rápidamente en otra especie posterior y en un contexto diferente, todo un salto evolutivo, no gradual. De hecho, hace unos 2 millones de años, África central estaba cubierta por muchos más ecosistemas que en épocas anteriores. Desiertos, sabanas, lagos, llanuras aluviales, bosques de galería y selvas propiciaron la diversificación de una gran variedad de simios bípedos. Entre ellos estaban los propios Australopithecus, los diferentes habilis y unos simios bípedes de grandes mandíbulas llamados parántropos. Todos ellos ostentaban un nivel de encefalización similar al de los chimpancés actuales. Esperemos que los libros escolares corrijan el tópico de un Homo habilis por un australopiteco hábil.
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