
ERC y el nuevo acuerdo de financiación
Se trata de una reunión presentada como decisiva que, en realidad, deja más incógnitas que otra cosa

Pocas imágenes tan deliciosas ha dejado en los últimos tiempos la política como la de la reunión entre Sánchez y Junqueras para acordar temas de financiación: la estampa de dos cadáveres andantes firmando acuerdos fantasiosos sobre ítems imaginarios.
Nadie sabe exactamente dónde está el poder ahora mismo en España, en Europa, en el mundo, pero lo que es seguro es que está muy lejos de cualquier lugar en el que puedan encontrarse Sánchez y Junqueras. Nadie en su sano juicio dejaría ni siquiera una bola de ping-pong al cuidado de estos dos zombis, mucho menos el destino de cualquier causa nacional importante. El verdadero poder (no el espejismo con el que tratan los parlamentos) ya ha tomado nota de la situación y hace tiempo que movió sus piezas.

El hecho de que ERC enviara a Junqueras a Moncloa debería ser considerado, por parte de los socialistas, como un acto de agresión. Imagine usted, querido lector, lo que debe de ser tener que pasar una hora y media escuchando a Junqueras desbarrando sobre la paz en el mundo y la concordia republicana.
Junqueras es como un viejo sofá heredado del abuelo, que ya no sirve para nada, pero, por motivos sentimentales, no puede ser mandado al reciclaje. Hay que ponerlo en algún sitio, uno donde no estorbe mucho. Su principal problema es su tendencia casi compulsiva a soltar discursos totalmente absurdos. De hecho, apenas se le conoce ninguna otra actividad desde hace mucho tiempo ya.
Cuando tuvieron lugar las primarias de ERC, aparecía por locales de barrio y ateneos castigando a los presentes con peroratas incomprensibles acerca de cualquier tema. Suerte tenemos de que no toque la guitarra, porque ya habría publicado un par de álbumes de canciones infantiles católicas, republicanas e insufribles.

Por supuesto que en la famosa reunión no se pactó nada que tenga la menor oportunidad de convertirse en realidad, dada que el gobierno no tiene mayoría parlamentaria suficiente. Dicen que hablaron de financiación, pero por el mismo precio podrían haber hablado de la temporada final de Stranger Things o del misterio de las pirámides.
Lo único que interesa al PSOE es demorar todo lo posible el estallido judicial final, lo único que interesa a ERC es el avance del islam, pero aun así medios oficialistas como El País anunciaron que con la foto de la reunión Sánchez quería lanzar el mensaje de una cierta reactivación política.
Esto nos permite diagnosticar la gravedad de la disonancia cognitiva de la izquierda a día de hoy. ¿Quién va a ser reactivado, en lo político, en lo civil, en lo militar, en lo que sea, por aparecer junto a un pobre hombre como Junqueras, alguien con un grado de desorientación que hace que Joe Biden parezca Flash Gordon? La comedia es absoluta, el fin está cerca.
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