Montaje con una manifestación multitudinaria en una calle de Barcelona y un tren de Rodalies de Catalunya sobre fondo rosa.
OPINIÓN

Un día más en la Cataluña de los 10 millones

Entre huelgas y servicios al límite, la rutina se sostiene por inercia y el hartazgo crece en la calle

Imagen del Blog de Octavio Cortés

Un día entre semana cualquiera, un jueves sin nada extraordinario. Tenemos a los profesores en huelga no por un detalle concreto, sino por la degradación total del sistema educativo y sus condiciones laborales. Evidentemente, los que durante años hemos avisado al respecto, éramos unos fascistas.

Por otra parte, tenemos a los médicos en huelga, tampoco por ningún detalle concreto, sino por la degradación total del sistema sanitario y sus condiciones laborales. ¿Los trenes? La idea de que los trenes funcionen y lleguen a su hora ya se ha descartado por imposible. Si no hay muertos, nos contentamos con ir constatando el grado de caos de cada jornada. Los payeses en pie de guerra contra la campaña sostenida desde las instituciones europeas contra el sector primario. Mientras tanto, TV3 habla de hombres embarazados y los okupas y carteristas viven su sueño. Un día más en la Cataluña de los 10 millones.

Gobierna la izquierda en Moncloa y en las dos orillas de la Plaza Sant Jaume, esto hay que recordarlo. El hundimiento es absoluto y la población ya solo suplica unos niveles mínimos de seguridad y orden y poder acceder a bienes y servicios de primera necesidad sin pagar precios desorbitados. En los premios Gaudí, artistas que nadie conoce y que jamás provocarán interés alguno, en ninguna circunstancia, saludan a los inmigrantes y la causa Palestina. Un día más en la Cataluña de los 10 millones.

Un concejal de la CUP de Santpedor agrede a un policía mientras intenta impedir la toma de posesión de un cargo electo de Aliança Catalana. Rufián intenta unificar y encabezar la izquierda periférica española y los de Bildu y los del PNG le dan con la puerta en las narices. Bob Pop continúa con su campaña para intentar ganar la alcaldía de Barcelona y destruir la ciudad de una vez por todas. Se anuncia para dentro de unas semanas una nueva flotilla rumbo a Gaza. Un día más en la Cataluña de los 10 millones.

Gabriel Rufián, serio con los brazos abiertos, en el congreso de los diputados

La lengua catalana va camino de convertirse en una peculiaridad folklórica, la natalidad entre los nativos marca registros propios de la extinción étnica. La mujer de Puigdemont sigue con su programa de televisión, Oriol Junqueras sigue con sus rezos y la ANC sobrevive como asociación de tiempo libre para la tercera edad. ¿Alguno de los responsables de esta situación de debacle teme por su futuro? Ni uno solo.

La única propuesta nueva que llega desde la clase progresista gobernante es censurar las redes sociales, única válvula de escape para el descontento de los ciudadanos. ¿Vivimos una distopía, un colapso final, un episodio de disolución civil? No, querido lector, solo es un día más, un jueves cualquiera, en la Cataluña de los 10 millones.

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