
Desalojo en Badalona: este es el camino
Xavier Albiol está simplemente cumpliendo con su trabajo, parte del cual es, en efecto, velar por el famoso “derecho a la vivienda”

Están indignados los progresistas porque el alcalde Albiol, respaldado por el 55% de los votos, ha hecho exactamente lo que dijo que haría. En este caso, desalojar unas antiguas instalaciones educativas donde se amontonaban 400 personas que habían convertido el barrio en un caos de prostitución, narcotráfico y delincuencia (incluyendo un asesinato).
En los ratos libres que les quedan cuando no están exaltando el terrorismo islámico, las buenas gentes de Podemos han protestado en redes sociales. Por ejemplo, Ione Belarra, en las cimas de la idiotez humana, ha publicado el siguiente post: “Esto es una vergüenza absoluta del fascista Albiol. 400 personas vulnerables que no tienen donde ir. El derecho a la vivienda en Cataluña implosiona por momentos”.

Ione Belarra no menciona que la crisis de vivienda se ha producido bajo un ininterrumpido gobierno de izquierdas de 2018, del que ella misma formó parte durante algunos años, cobrando hermosísimos salarios que la han mantenido bien lejos de cualquier vulnerabilidad.
El concepto clave aquí es “vulnerable”. El vecino que paga sus impuestos, sus tasas municipales, que sufre la convivencia con indeseables venidos de las culturas más retrógradas y bárbaras y que aspira a no ser asesinado o violado a las puertas de su casa: esa persona al parecer es invulnerable, más o menos como Superman. Un caso distinto es el del machetero africano, el yonki rabioso, el carterista de medianoche y el violador marroquí: estas personas son vulnerables, frágiles, delicados como figuritas de porcelana. Un soplo de aire y se deshacen, como ceniza en el viento.
Tomemos por ejemplo el atentado de la playa de Sidney: según la izquierda, los vulnerables son los dos asesinos que ametrallaron a las familias que celebraban Hannukah en la playa. Tomemos los escándalos de la explotación sexual de niñas inglesas por hordas pakistanís: los vulnerables son quienes esclavizaban y violaban a las menores.
Por algún motivo jamás se preocupan por el padre de familia agobiado por la inflación ni por la abuela que no puede salir a la calle cuando se pone el sol, o si se acuerdan de ellos es solo para insultarlos: fascistas, racistas, xenófobos. Luego los votantes no votan a quienes les insultan y los progres hablan de “avance de fascismo”. En estas estamos.
Xavier Albiol está simplemente cumpliendo con su trabajo, parte del cual es, en efecto, velar por el famoso “derecho a la vivienda”, dado que los derechos no pueden ejercerse de cualquier manera. Yo tengo derecho a la libertad de movimientos, pero no a circular por el carril izquierdo de la autopista. Del mismo modo, tengo derecho a la vivienda, pero no a montar un gueto infernal en un antiguo instituto y convertir un barrio de gente trabajadora en una zona sin ley. Bien por el alcalde, este es el camino.
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