Dos hombres en primer plano con expresiones serias, uno de cabello blanco y el otro con barba, gafas grandes y fondo rosa con figuras geométricas oscuras; son Donald Trump y Bob Pop, respectivamente.
OPINIÓN

Bob Pop, Tezanos y los aranceles de Trump

Entre el autoengaño político y la estadística delirante, la semana deja claro que la distancia entre realidad y deseo sigue siendo el abismo favorito de nuestros dirigentes

Imagen del Blog de Octavio Cortés

Como nos enseñó Luis Cernuda, la vida humana oscila entre la realidad y el deseo: cuando coinciden, hemos alcanzado la plenitud, pero el camino no suele ser fácil. Vivir un deseo que no toca la realidad, o en una realidad donde no hay lugar para la realización de nuestro deseo, he ahí la receta clásica para la infelicidad.

Esta semana, la política permite ser leída en esta clave. Para empezar, tenemos el anuncio de Bob Pop de postularse como candidato de los Comuns para la alcaldía de Barcelona, con el objetivo explícito de “honrar el legado de Ada Colau”, es decir, para retomar la senda de la miseria económica y la nulidad moral. Hay que ir con cuidado, porque la aritmética política es caprichosa y permite combinaciones rocambolescas; hay que activar todas las alertas porque, en el áspero mundo de lo real, las cosas siempre pueden ir a peor. 

El escritor y actor Roberto Enríquez, más conocido como Bob Pop, durante un acto sobre la transformación del modelo de cuidados del Gobierno, en el Ateneo de Madrid, a 29 de mayo de 2024.

¿Bob Pop vive en el deseo fantasioso e irreal? Desde luego, pero es un aprendiz comparado con Tezanos, cuya gestión de la estadística pública va a conseguir que los informes del CIS se vendan en las librerías en la sección de “ficción apocalíptica”. Esta semana el buen hombre nos entregó su última obra maestra, según la cual el PSOE lidera las encuestas con 14 puntos de ventaja respecto del PP. Estamos a un paso de que Tezanos profetice que Sánchez va a ganar el Oscar al mejor actor, el Nobel de Química y el Festival de Benidorm.

Tezanos y Bob Pop viven en mundos imaginarios, de modo que el universo se encarga de equilibrar la ecuación, haciendo que entre en escena Trump con sus aranceles. De repente, si el PSOE quiere seguir con su deriva flotillera, va a tener que explicar a la ciudadanía que el precio a pagar va a ser el hundimiento de las exportaciones, con el consiguiente impacto en el empleo y la balanza comercial.

Una persona sonriendo ampliamente.

El problema es que Pedro Sánchez, con tal de seguir en la Moncloa mientras todos los suyos van siendo encarcelados, es capaz no solo de meternos en una guerra comercial con USA, sino de declarar la guerra a la galaxia entera en nombre del antifascismo, el feminismo y lo que haga falta.

De modo que aquí nos encontramos, querido lector, atrapados en el fuego cruzado entre la realidad y el deseo. Hay escenarios peores, claro está, pero también los hay muchísimo mejores.

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