
Michelle Obama revela por qué no ha vuelto a quedarse embarazada de Barack Obama
La exprimera dama de Estados Unidos ha explicado por qué no quiso tener un tercer hijo junto a su marido
Michelle Obama ha hablado con franqueza sobre su decisión de no ampliar su familia. La exprimera dama de Estados Unidos ha explicado que nunca quiso tener un tercer hijo con su marido, Barack Obama. Para ella, la idea de otro bebé no tenía sentido en ese momento de su vida.
Michelle y Barack Obama se casaron en 1992 y tienen dos hijas, Malia y Sasha. En una charla con Kylie Kelce, la exprimera dama reveló el deseo de su esposo de tener otro hijo. Sin embargo, ella se negó rotundamente.

"Le dije que tuvimos suerte con nuestras dos hijas", comentó Michelle con humor. Explicó que sentía que un tercer hijo podría ser "un niño loco". Para ella, la maternidad ya había sido una experiencia intensa y llena de retos.
La maternidad, según Michelle, es una mezcla de amor profundo y una gran responsabilidad. "Creo que el dolor y la tristeza posparto que sentí se debieron a que deseaba mucho a estos bebés", confesó. Desde el primer momento, sintió que su rol como madre era crucial para ellas.
Mientras tanto, los rumores de crisis matrimonial entre los Obama siguen creciendo. Sin embargo, Michelle ha encontrado una forma elegante de desmentirlos. En una reciente entrevista, habló con naturalidad sobre su rutina conyugal y las diferencias con su esposo.

Uno de los puntos de conflicto en su hogar es la hora de dormir. Michelle disfruta acostarse temprano, algo que Barack no comprende. "Mi esposo se burla de mí porque me acuesto temprano", explicó en el podcast Not Gonna Lie.
La sinceridad de Michelle Obama
Para Michelle, la hora de acostarse es sagrada y representa uno de los mejores momentos del día. "No entiende la idea de tener buenas sábanas y eso es genial", comentó. A pesar de los años juntos, sus hábitos de sueño siguen siendo diferentes.
Treinta años de matrimonio no han sido suficientes para que ambos sincronicen sus rutinas nocturnas. Michelle no está dispuesta a renunciar al placer de acostarse temprano. Tampoco imagina dejar de disfrutar de la sensación de sábanas frías.

Otro hábito de Barack que irrita a Michelle es su peculiar manejo del tiempo. En su podcast "IMO", confesó que la puntualidad de su esposo siempre ha sido un problema. "Barack tuvo que adaptarse a lo que para mí significaba puntualidad", dijo.
Recordó que, justo antes de salir de casa, él siempre está buscando sus gafas. Aunque ha mejorado con los años, aún conserva ese rasgo de personalidad. "Ha sido un proceso de adaptación", comentó entre risas.
La relación entre Michelle y Barack Obama ha pasado por muchos momentos de ajuste. Sin embargo, siguen siendo una de las parejas más admiradas en el mundo. Con humor y complicidad, han sabido superar sus diferencias y mantenerse unidos.
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