
Comprobado: T-Mobile saca de quicio a miles de americanos y la desesperación va a más
Los clientes del operador muestran su malestar por las trabas que se encuentran a la hora de hacer esta gestión
Hay cosas en la vida que deberían ser sencillas. Una de ellas es dar de baja un servicio que ya no usas. Pero si eres cliente de T-Mobile, puede que esa simple acción se convierta en una verdadera pesadilla.
Lo que debería ser un trámite rápido y directo, está sacando de quicio a miles de americanos. Cada día comparten su frustración al intentar cancelar una línea con esta operadora.
En redes sociales y foros como Reddit, se multiplican los testimonios de usuarios que han intentado dar de baja un dispositivo. Ya sea una tablet, un reloj inteligente o una línea secundaria. Y se han encontrado con un muro infranqueable.

Lo que empieza con una llamada inocente al servicio de atención, muchas veces termina en largas discusiones y transferencias interminables. Además, con un constante intento por parte de los agentes de evitar que el cliente se marche.
T-Mobile se resiste a dejar escapar servicios
Uno de los casos más comentados relata cómo, tras cuatro años con T-Mobile, un cliente quiso cancelar una línea de smartwatch. No pudo hacerlo desde la tienda física, ni a través de la app de T-Mobile, ni por el chat de atención. La única opción: llamar por teléfono.
Tras más de 45 minutos de conversación, el representante insistió en mantener el servicio. Ofreció alternativas y finalmente dijo que solo un supervisor podía cerrar la baja. Un proceso agotador, que muchos califican como innecesario y retrógrado.
¿Pero por qué tanta dificultad para cancelar? La respuesta podría estar en las prácticas internas del servicio al cliente. Algunos empleados afirman que su desempeño se mide por métricas como la cantidad de cancelaciones evitadas o llamadas retenidas. Esto significa que, cuanto más consigan frenar las bajas, mejores serán sus evaluaciones y bonificaciones.

Y eso se traduce en un sistema que no está diseñado para facilitar la vida del usuario, sino para retener clientes a toda costa. Incluso las vías alternativas, como T-Life o el equipo de T-Force, ya no garantizan una cancelación sencilla. Algunos usuarios logran completar el proceso sin demasiadas complicaciones, pero muchos otros terminan igual de frustrados que si hubieran llamado por teléfono.
Pérdida de confianza
Si bien las empresas quieren evitar pérdidas económicas, lo cierto es que al poner tantas trabas para cancelar, están provocando justo lo contrario. Se detecta una pérdida de confianza. En lugar de cuidar al cliente, lo ahuyentan.
Las quejas contra T-Mobile por su sistema de cancelación no dejan de crecer, y con razón. La empresa haría bien en revisar su política de atención, porque cada cliente frustrado se convierte en alguien menos dispuesto a volver. Y eso, a la larga, es mucho más costoso que permitir una cancelación sin tantos rodeos.
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