Hombre con traje oscuro y corbata roja mirando hacia abajo frente a un micrófono sobre fondo azul
POLÍTICA

Zozobra en el PSOE ante el temor a un 2026 negro: crece la presión sobre el búnker de Pedro Sánchez

Acaba el año sin presupuestos y con el Gobierno en llamas

Las elecciones extremeñas han abierto un nuevo ciclo electoral que apunta a catastrófico para el PSOE. De hecho, la debacle socialista en Extremadura ha confirmado los temores sobre el impacto que la corrupción en el entorno de Sánchez puede tener en los territorios. El pánico a un 2026 negro, con elecciones en Aragón, Castilla y León y Andalucia, aumenta la presión sobre las más altas instancias del partido.

Miguel Ángel Gallardo Miranda dando un discurso en un mitin del PSOE en Extremadura con un gran cartel rojo de fondo y varias personas sentadas escuchando en el escenario.

Hace tiempo que Pedro Sánchez ha bunkerizado el partido reduciendo las funciones ejecutivas a un círculo reducido de máxima confianza. Pero ni así ha conseguido reducir la presión creciente desde que estalló el escándalo de Santos Cerdán para que convoque elecciones anticipadas. Una presión ejercida por casi todos los barones excepto Salvador Illa, y buena parte de la ejecutiva -incluso sus afines.

Pedro Sánchez se ha ido de vacaciones y sus ministros han reducido la actividad al mínimo hasta la vuelta de vacaciones. Pero la crisis sigue ahí. Los españoles despedirán 2025 sin presupuestos a la vista y con un Gobierno en llamas que sobrevive solo por el empeño de Sánchez.

Aumenta la presión sobre Sánchez

Pero cada vez se hace más inviable que Sánchez pueda agotar la legislatura, y la presión no llega solo de fuera sino de dentro del propio PSOE. Personas cercanas al Presidente han advertido del riesgo cada vez más real de que la crisis se lleve por delante las expectativas electorales en Aragón, Castilla y León y Andalucía. Plazas importantes, todas ellas, para frenar la descomposición del partido.

En las altas esferas temen que el PSOE entre en un proceso irreversible de pérdida de influencia en los territorios. Un proceso resultado de la crisis del sanchismo, pero que no se resolverá solamente con el relevo de Sánchez. Podríamos hablar de una crisis sistémica.

Es sintomático que hasta Salvador Illa, su barón más fiel, se haya querido distanciarse diciendo que la crisis no le afectará porque "el PSOE y el PSC son partidos distintos". Otro síntoma de que algo no anda bien y que de que Sánchez cada vez está más solo. El adelanto electoral, que hasta ahora no convenía los socialistas catalanes, ahora empieza a parecer cada vez una mejor opción. 

Dos hombres vestidos con traje azul caminan juntos al aire libre mientras conversan

Para evitarlo, creen que hay que actuar cuanto antes y con medidas contundentes. Fuera del búnker ha cuajado la idea sobre la necesidad de elecciones anticipadas para dar un nuevo impulso al partido y dar opciones al PSOE de Aragón, Castilla y León y Andalucía. Esta idea cerca a un Pedro Sánchez cada vez más solo, institucional y orgánicamente, pero la decisión está en sus manos.

La reciente crisis de imagen de Feijóo, tras la revelación de sus mensajes con Mazón, refuerzan la idea de los pesos pesados del PSOE. Con un Feijóo debilitado y las relaciones entre PP y Vox en crisis, es el momento de convocar elecciones e intentar salvar lo poco que queda. 

Hasta donde quieran ERC y Junts

Sánchez intenta resistir a las presiones reiterando el mensaje de tranquilidad y trasladando el peso de la responsabilidad a sus socios. El Presidente insiste a su entorno que convocar ahora elecciones daría una imagen de debildiad y envalentonaría a la derecha. Además, le impediría culminar su obra de gobierno y presentar logros en la campaña electoral.

En una cosa tiene razón Sánchez, y es que si no hay causa de fuerza mayor la responsabilidad última recae en sus socios. ERC y Junts no están por la labor de hacer caer al Gobierno, pero la legislatura está en punto muerto y la aparición de nuevas informaciones les arrastra al desastre. Habrá que ver cuánto deciden aguantar, pero Junqueras y Puigdemont saben que caer con Sánchez sería desastroso para ellos.

Todo dependerá de las informaciones que vayan saliendo sobre la corrupción, y los resultados electorales. Si la justicia sigue estrechando el cerco sobre la financiación ilegal, y hay batacazos en las regiones, sobre todo en Andalucía, Sánchez lo tendrá realmente complicado.

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