
2025: cuando el problema de la vivienda explotó en Cataluña
Este año ha sido peor que el anterior y nada indica que el problema vaya a mejorar
Que en 2025 la vivienda haya subido en Cataluña un 10-12% en compraventa y un 10% en alquiler tiene una cosa buena. Y esta cosa no es otra que la constatación de que es un problema que tiene vida propia. De hecho, hace un año, por estas fechas, en E-Notícies se hacía una noticia muy similar a la presente.
El año 2024 cerró con subidas del mercado del alquiler del 10,2%, y la compraventa con un 3%. De paso, se adelantaba que la izquierda catalana se iba a encomendar al problema inmobiliario para amortiguar su decadencia electoral. Más en particular, se señalaba que íbamos a entrar en una espiral intervencionista.
Y el caso es que, este mismo mes, hace pocos días, el Parlament aprobaba limitar el precio del alquiler de temporada y de habitaciones. Esto no es ninguna novedad para alguien que entienda la espiral intervencionista en la que hemos entrado. Hagamos memoria.

Regulación tras regulación: los precios suben más
Primero, se limitó el precio con la ley estatal, que dejaba fuera el alquiler de temporada. Acto seguido, una gran parte de la oferta huyó rápidamente al alquiler de temporada o de habitaciones. Ahora, el siguiente paso es regular el alquiler de temporada y habitaciones, y el último paso es el mercado negro y el hacinamiento.
¿Cómo se explica todo esto? La izquierda dice que es por la especulación avariciosa de unos pocos actores económicos. Pero la realidad es que la vivienda sube porque solo puede subir. Con una presión demográfica tan alta (Cataluña tiene saldos migratorios positivos de más de 100.000 personas) es materialmente imposible que los precios bajen; es más, es materialmente imposible ofrecer la oferta necesaria.

Por esta razón, la espiral intervencionista no hace más que huir hacia adelante. Y es que si la oferta huye de la regulación es porque hay una demanda subyacente muy fuerte y constante. Además, es una demanda sobre un bien muy inelástico, es decir, un bien económico al que no se puede renunciar con facilidad.
Los precios subirán y la izquierda mirará el gráfico
En consecuencia, una predicción para el año 2026 es que continuaremos con el intervencionismo y, poco a poco, aparecerán noticias sobre mercado negro. Y es que, si la demanda no cesa y la ley no permite la libre coordinación a través de los precios, el resultado es el mercado negro. Paralelamente, veremos hacinamiento, que es una manera de “rascar” cada unidad de oferta, cosa que perjudica a los más humildes, es decir, inmigrantes.

Una posible salida explosiva a esta situación - y que se contemplaba en 2024 - era una huelga de alquileres, cosa que habría servido para estallar el mercado. Ahora bien, en la clásica tradición catalana de antisistemas integrados, los sindicatos de vivienda que impulsaban esa huelga (el Sindicat de Llogateres) se han convertido en interlocutores del poder. En este sentido, también ha quedado constatada la habilidad del PSC para cooptar a la izquierda alternativa y presuntamente antisistema, empezando por el Parlament.
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