
Vox ya tiene a su Jordan Bardella: el movimiento interno que puede disparar aún más al partido
El nuevo portavoz, Carlos Hernández Quero, es una apuesta para conquistar los barrios obreros
La irrupción de Jordan Bardella en la política francesa ha sido clave para el subidón de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen. Su perfil humilde, procedente del extrarradio de París, combinado con su juventud, preparación e inteligencia, permitió al lepenismo penetrar en los barrios obreros y disputar al comunismo el voto popular. También sirvió para ofrecer un contrapeso a la figura de Le Pen, identificada con el establishment político francés y desgastada por los casos de corrupción.

Vox busca ahora un movimiento similar con la sustitución de Javier Ortega Smith por Carlos Hernández Quero en la portavocía del partido. Aunque dentro del organigrama de Vox Quero está lejos del estatus de Bardella en el AN, su ascenso es un movimiento estratégico clave en pleno auge del partido. Con el PSOE en crisis, la izquierda hundiéndose y Feijóo con dudas, la conquista de los barrios populares es fundamental para el gran salto de Vox.
Pero la penetración en los barrios populares, entre las clases bajas y medias empobrecidas, se antoja más difícil con perfiles como el de Ortega Smith. En cambio, Quero representa no solo la juventud que puede conectar con nuevos espacios. También combina la preparación y la inteligencia con un vasto conocimiento de las clases populares, su forma de pensar y sus necesidades.
Quero, el intelectual obrerista que necesitaba Vox
Con 34 años, Carlos Hernández Quero es autor de una tesis doctoral en Historia sobre el choque entre clases en el Madrid de la Restauración (1880-1939). Su perfil le conecta con movimientos derechistas como el Movimiento Social Revolucionario (MSR), de claro perfil obrerista. Su ascenso en Vox es clave para intentar lo mismo que el lepenismo en Francia, disputar a la izquierda el voto de la clase trabajadora.
El ascenso de Quero permite también a Vox equilibrar su organigrama con perfiles alejados del establishment político, como el de Ortega Smith. En plena campaña contra el bipartidismo, Vox necesita promocionar perfiles jóvenes que ofrezcan una imagen rupturista con la élite. Algo que ya hizo con la aparición de nuevas figuras como Pepa Millán, José María Figueredo e Ignacio Garriga.
No es casual que Vox haya encomendado a Quero ser la nueva voz del partido en el tema de la emergencia habitacional. Su perfil es ideal para el reto de arrebatar la bandera de la vivienda que siempre ha sido patrimonio de la izquierda. Esto puede ofrecer a Vox un caladero importante de votos de clases medias y populares desengañadas con la izquierda pero que ven al PP como representante de los intereses de las élites.
Cataluña, laboratorio de Vox
En este sentido, Cataluña se está revelando como un experimento exitoso de penetración en barrios humildes. El contexto propicio, por la degradación de muchos barrios tras décadas de gobiernos progresistas, coincide con perfiles jóvenes como Ignacio Garriga y Júlia Calvet. Gracias a esto, Vox ya está siendo un partido hegemónico en muchas zonas del cinturón metropolitano.
Esto es importante, no solo por el peso que tiene esta área a nivel electoral, sino también porque rompe con la hegemonía histórica del socialismo en el 'cinturón rojo' barcelonés. Cataluña ofrece en este sentido un importante campo de experimentación a nivel estatal.
El liderazgo de Abascal es por ahora incuestionable, pero tampoco es descabellado pensar en un futuro con Vox liderado por Ignacio Garriga y Carlos Quero. El próximo ciclo electoral será clave para ubicar el techo de Vox y resolver sus endémicas crisis internas. Cataluña volverá a ser un termómetro, aunque el examen de verdad será la gran batalla con PSOE y PP en las generales.
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