Hombre con gafas y traje sonriente frente a un gráfico de votación parlamentaria con puntos verdes, rojos y blancos y números a la derecha
POLÍTICA

La votación sobre funcionarios de prisiones muestra a Salvador Illa una mayoría alternativa

El PSC encuentra la centralidad cuando se atreve a liberarse del lastre de sus socios, ERC y Comuns

El Parlament de Cataluña ha aprobado esta semana dotar de autoridad a los funcionarios de prisiones. Se trata de un logro histórico para este colectivo, que sufrió el año pasado más de 600 agresiones y un asesinato. También ha sido importante porque demuestra que el Govern del PSC es capaz de encontrar la centralidad lejos de sus socios y con una mayoría alternativa.

La medida, que había sido impulsada precisamente por los socialistas, salió adelante gracias a los 104 votos afirmativos de PSC, Junts, PP, Vox y Aliança Catalana. Por el contrario, contó con el rechazo de los 29 diputados de ERC, Comuns y la CUP.  

Votación parlamentaria con 104 votos a favor en verde, 29 en contra en rojo, ninguna abstención y 127 presentes, sobre el fondo de un hemiciclo

Esta votación ha servido para visualizar que el PSC ha puesto su gobierno, de forma consciente, en manos de una minoría que impide alcanzar grandes consensos. Y que existe una vía alternativa que permite aprobar políticas de sentido común con una mayoría más amplia. Dicho de otra forma, Salvador Illa prefiere vestirse de Pedro Sánchez que de Jordi Pujol.

Tampoco hay que engañarse, ya que esta votación ha sido una excepción y el plan de Illa sigue siendo permanecer atado a ERC y Comuns. El Govern del PSC seguirá viendo condicionadas sus políticas fiscales, económicas o de vivienda por el permanente chantaje de sus socios. 

El PSC se atreve con un tema espinoso

Esta vez el PSC se ha atrevido a presentar una moción radicalmente opuesta al buenismo de sus socios progres. Esta medida permite reconocer como agentes de la autoridad a los funcionarios de prisiones para frenar las agresiones y las intimidaciones. "Cuando un funcionario o funcionaria es agredido, lo que está en riesgo es el orden y la estabilidad del centro y la seguridad de todos los internos", defendió la diputada socialista Judith Alcalá.

En este tema, el PSC ha encontrado la complicidad de Junts, PP, Vox y Aliança Catalana, aunque no sin falta de crítica. Los grupos que han apoyado la propuesta han criticado que el PSC lo haga a regañadientes y con lectura única para esquivar la oposición de sus socios.

Jeannine Abella, diputada de Junts, elogió la labor de los funcionarios "poco reconocida por determinados sectores y desdibujada por algunos partidos políticos". El diputado del PP, Alberto Villagrassa, dijo al PSC que "hoy la derecha les salvará la cara", y se acordó de Núria, la cocinera asesinada por un interno en Mas d'Enric. "Ha tenido que morir una trabajadora para que al final el Govern se haya atrevido a atender al menos una de las reivindicaciones históricas del colectivo", dijo también en tono muy duro el diputado de Vox, Sergio Macián.

El PSC también contó con el voto favorable de Aliança Catalana, algo también muy difícil de ver en el día a día de la actividad parlamentaria. Sílvia Orriols alertó de la masificación de los centros, recordando una vez más el amplio porcentaje de extranjeros entre la población reclusa.

Hombre con camiseta negra hablando en una rueda de prensa en el Parlament de Catalunya

Pero el debate evidenció también la distancia del PSC con ERC, Comuns y CUP en este tema. ERC cree que esta propuesta prioriza el castigo y el control frente a la prevención y la convivencia, y propone por el contrario la erradicación de las contenciones mecánicas.  Los Comuns pidieron "compaginar la mejora de las condiciones de los trabajadores penitenciarios con garantizar los derechos de las personas privadas de libertad". La CUP acusó al PSC de volver al modelo franquista, y que esta medida "complicará aún más la conflictividad y la reinserción".

Otra mayoría es posible

El PSC ha descubierto que existe una mayoría posible de partidos ideológicamente distantes pero con un espacio de centro compartido. Esta posibilidad ya se le planteó a Illa al principio de la legislatura, pero renunció a ello. Prefirió atarse a ERC y los Comuns que gobernan en minoría con apoyo externo de Junts y otras formaciones conservadoras.

El resultado, en la práctica, ha sido la continuación de la agenda woke que ya se venía aplicando en los últimos años de la mano de ERC y Comuns. El PSC ha tenido que ceder su política fiscal, económica, cultural, energética y de vivienda a la izquierda radical. Por el contrario, ha renunciado a un modelo de moderación y pragmatismo que genera más consenso en la cámara.

En aquellos temas donde el Govern ha querido marcar perfil propio, como la seguridad, se ha encontrado con acusaciones y amenazas por parte de la oposición. Sin ir más lejos, los Comuns han amenazado al PSC tras la medida de los funcionarios: "Tendrá consecuencias".

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