
Vecinos de Sant Antoni, en Barcelona, lanzan una nueva plataforma para combatir la degradación del barrio
La autoorganización de los ciudadanos frente al abandono institucional es cada vez más frecuente
El barrio de Sant Antoni, en el distrito central de Ciutat Vella, es ahora mismo una de las zonas más castigadas por la delincuencia, el incivismo y la suciedad. Los vecinos llevan meses quejándose de la rápida degradación que ha experimentado el lugar. En pocos años ha pasado de ser un barrio familiar y símbolo de Barcelona, a un foco de la inseguridad donde cada vez es más difícil vivir.
Muchos coinciden en señalar las obras de reforma de la ronda como origen del problema. El barrio se ha llenado de delincuentes, drogodependientes y vendedores ambulantes que ocupan el espacio público. Las superilles, artefacto colauista pensado para dar más espacio a las familias y los vecinos, han acabado siendo tomadas por delincuentes y drogadictos.

Los vecinos, hartos de esta situación y del abandono del gobierno de Jaume Collboni, han lanzado su propia plataforma. Se trata de la Associació Veïnal Cor de Sant Antoni, que quiere “representar los intereses del vecindario y contribuir a mejorar la calidad de vida” en el barrio. La entidad, liderada por Enric Bernaus, está formada por comerciantes y vecinos fuertemente arraigados.
Bernaus afirma que el proyecto nace de la preocupación por la seguridad y la degradación del espacio público en el histórico barrio. Y que su intención es “fortalecer el tejido vecinal y promover un entorno seguro y de buena convivencia”.
Fracaso del plan de rehabilitación del ayuntamiento
La degradación del barrio de Sant Antoni se ha acelerado durante el actual gobierno que capitanea Jaume Collboni (PSC). Ante las reiteradas quejas de los vecinos, el ayuntamiento anunció un plan de choque para reforzar la seguridad y la limpieza. Un plan que incluía más policía, más limpieza y la actuación de los servicios sociales, presentando especial atención a la Ronda de Sant Antoni y la supermanzana.
Pero las semanas han ido pasando y los vecinos no han notado ninguna mejora. Pasa lo mismo que en otros barrios del centro como el Raval, el Gòtic o la Barcelona, donde la degradación es ya tan avanzada que cualquier plan de choque acaba siendo insuficiente.
Ante la falta de compromiso de las instituciones, los vecinos deciden autoorganizarse para defender su barrio. En la actual crisis de inseguridad e incivismo en Cataluña, cada vez es más frecuente ver iniciativas de autoorganización ciudadana frente al abandono institucional. Es el caso de las patrullas urbanas, que además son estigmatizadas por los mismos causantes de la inseguridad.
Plan de choque de los vecinos
Ante el fracaso del plan de choque del ayuntamiento, los vecinos plantean su propio plan de choque que incluye al menos seis prioridades: conseguir representación institucional ante el ayuntamiento, mejorar el espacio urbano, fomentar la convivencia, promover la integración, hacer un seguimiento de desarrollo urbanístico y social, e impulsar la participación ciudadana.
La principal proridad de la asociación es promover actuaciones vinculadas a la limpieza, la seguridad, la iluminación y la gestión de los servicios sociales. Estos tienen que atender a las personas sin hogar y los drogodependientes que ocupan la vía pública generando inseguridad.
Aunque no solo se trata de la seguridad, sino también de devolver al barrio su vitalidad y por eso proponen un plan de reactivación de la vida social con actividades culturales y comunitarias. Quieren también que el proyecto sea inclusiva, no excluyente, y por eso quieren promover la integración a la vez que sumar cuantos más vecinos mejor. Es un primer paso para resolver uns situación enquistada en un barrio simbólico.
Más noticias: