
Una vecina en la manifestación de l'Hospitalet deja claro a quien votará:'No hay otra'
La inseguridad cambiará todavía más el panorama político en Cataluña
La multitudinaria manifestación celebrada en l'Hospitalet contra la inseguridad dejó una imagen que, aunque anecdótica, ilustra la traducción política del malestar vecinal. Ante los micrófonos de un periodista, una vecina no dudó en señalar su opción de voto. “¡A Orriols, no hay otra!”, exclamó con contundencia.
La escena fue breve, pero resume el creciente vínculo entre las protestas ciudadanas y el ascenso de Aliança Catalana. Según las últimas encuestas, la formación podría irrumpir con fuerza en el Parlament con entre 11 y 19 diputados. Esto obedece al desencanto con el procés y el aumento de la inseguridad, así como el descontrol migratorio.
Una protesta “histórica”
Más de 2.000 personas participaron en la marcha, según los organizadores. La concentración comenzó en la plaza de la Bòbila y avanzó hasta el Ayuntamiento, en un ambiente reivindicativo pero pacífico. Familias, comerciantes y jubilados exigieron lo más básico: vivir sin miedo en sus barrios.

Los testimonios recogidos durante la jornada reflejan la misma preocupación. “A mi hija intentaron robarle dos veces, tirándola al suelo”, denunciaba una vecina. Otra reconocía caminar siempre con el bolso sujeto contra el pecho. Los comerciantes, por su parte, alertaron del temor constante a saqueos nocturnos.
El trasfondo político
El malestar vecinal no es nuevo, pero su cristalización en movilizaciones masivas está generando un impacto político directo. En los últimos meses, la inseguridad se ha convertido en un tema transversal en la calle y, por extensión, en el Parlament. Esto le ha valido duras críticas al Govern desde casi todo el arco parlamentario.
Las encuestas publicadas en septiembre confirman el protagonismo de estos debates. Mientras Junts pierde apoyos y ERC se estanca, el PSC resiste como primera fuerza y Aliança Catalana se consolida como la gran novedad electoral, canalizando parte del voto de protesta. La frase de la vecina en Hospitalet, “no hay otra”, se convierte así en un símbolo de la indignación ciudadana.

Por su parte, es ya innegable que el Govern del PSC no puede solucionar el problema. Más bien, puede presentar medidas de carácter cosmético y, de paso, bailar con las cifras. El motivo de esta inoperancia está en que un gobierno autonómico tiene menos margen de maniobra de lo que afirma.
Más concretamente, hasta que no haya cambios profundos en la legislación - hecha en Madrid -, no se pueden esperar mejoras significativas. Y, como es de esperar, el PSOE no va a abrir ese debate con socios como Sumar, Podemos, ERC o Bildu.
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