Un grupo numeroso de personas participa en una manifestación sosteniendo una pancarta que expresa su rechazo a la inseguridad y al incivismo en L'Hospitalet y Esplugues
POLÍTICA

L'Hospitalet y Esplugues se suman a la ola de indignación contra la inseguridad

Con el problema de la inseguridad, el PSC solo ha ganado un poco de tiempo: la situación en la calle habla por sí sola

La crisis de seguridad que golpea a buena parte de Cataluña ha encontrado un nuevo epicentro en L'Hospitalet de Llobregat y Esplugues. Allí, miles de vecinos salieron a la calle en el día de ayer en una protesta considerada “histórica” por su magnitud y carácter cívico. Familias enteras, comerciantes, ancianos y jóvenes se unieron en una marcha que reclamó lo más básico: vivir sin miedo en sus barrios.

La convocatoria partió de los propios residentes, hartos de robos, peleas y sensación de abandono institucional. Según datos de los organizadores, más de 2.000 personas llenaron la Plaza de la Bòbila antes de iniciar una marcha hasta el Ayuntamiento de L'Hospitalet. El ambiente fue reivindicativo pero pacífico, con vecinos portando chalecos amarillos para organizar la concentración.

Los testimonios lo dicen todo

Los testimonios recogidos durante la protesta reflejan un malestar común. Una vecina relató a Metrópoli que a su hija intentaron robarle en dos ocasiones, tirándola al suelo. Otra señora confesaba caminar siempre con el bolso apretado contra el cuerpo por miedo a un tirón. “No me siento segura caminando aquí”, lamentaba. Los comerciantes también participaron, denunciando que cada noche se acuestan con la incertidumbre de si su negocio será saqueado.

Un grupo de policías con chalecos reflectantes y cascos blancos está en una calle junto a motocicletas mientras una persona está sentada en el suelo.

En paralelo, los cánticos de la manifestación pusieron voz al hartazgo vecinal. Se escucharon gritos de “El pueblo unido jamás será vencido” y “Queremos seguridad”. Vecinos asomados a los balcones aplaudían al paso de la marea humana, reforzando la imagen de un barrio en pie.

El alcalde obligado a escuchar

La marcha culminó en la plaza del Ayuntamiento, donde el alcalde David Quirós recibió a tres de los representantes vecinales. Minutos después, bajó escoltado para escuchar un manifiesto leído por una de las organizadoras. El texto recogía las principales exigencias: más presencia policial, medidas contra la delincuencia, apoyo a los comercios y garantías de convivencia.

Aunque el consistorio insiste en que trabaja junto a Mossos d’Esquadra para reforzar la seguridad, la percepción ciudadana es de abandono. El plan municipal de operativos policiales no ha frenado la degradación.

Al término de la manifestación, uno de los portavoces vecinales resumió el sentir colectivo: “Esto acaba de empezar. Si no hay respuestas reales, seguiremos en la calle”. Un aviso claro de que la paciencia vecinal se agota y que la inseguridad ya no es un problema aislado. En suma, al PSC se le acaba el crédito. 

Una ola que se expande en Cataluña

Lo ocurrido en L'Hospitalet y Esplugues se suma a un fenómeno que se expande por toda Cataluña. En las últimas semanas ha habido protestas similares en Bellvitge, Sants-Montjuïc y Llagostera.También en Manresa, Terrassa o Salt se han producido movilizaciones contra la delincuencia, siempre con un mismo denominador común: la denuncia de la pasividad institucional.

Un grupo de personas marcha por un parque sosteniendo una pancarta blanca con letras rojas que dice

La ola de indignación está generando una presión política creciente. De hecho, basta ver los sondeos del CEO para comprobar que la inseguridad es una preocupación social objetiva. Lo más destacado de esta situación es que, como pasó en las anteriores elecciones, la inseguridad volverá a ser un eje electoral. En este caso, todavía más duro y polémico.

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