
Tres atentados yihadistas en cuatro años en España: la realidad silenciada por los grandes medios
El aumento de la amenaza islamista contrasta con el férreo control de la información por parte del establishment
El incremento de la amenaza yihadista desvela el fracaso de las políticas migratorias de los gobiernos occidentales en los últimos años. Es por eso que el establishment hace todo lo posible por controlar la información sobre esta realidad. Como ocurrió con el atentado de Magdeburgo, hace un año en Alemania, en España los medios generalistas han intentado ocultar los tres atentados islamistas perpetrados desde 2021.
El último, el ataque con arma blanca a tres personas por parte de un marroquí radicalizado antes de atrincherarse en su piso en Vallecas. La Audiencia Nacional lo investiga como un posible atentado yihadista, aunque la policía denuncia maniobras de Interior para evitarlo. El agresor gritó ‘Alá es grande’ y recitó versos del Corán durante un ataque que se ajusta a la estrategia yihadista actual de los lobos solitarios.

Al atentado islamista de Vallecas hay que sumar el de Torre Pacheco, Murcia, en septiembre de 2021, y el de Algeciras, Cádiz, en enero de 2023. Hay que incluir también las decenas de atentados abortados y células desarticuladas por la policía. La actividad islamista se ha multiplicado un 180% en el último lustro, y la policía ha detenido a más de 300 yihadistas durante este período.
Pese a la evidencia de los datos y a que la policía mantiene el nivel 4 reforzado sobre 5 de alerta antiterrorista, los medios no reflejan esta realidad. Así lo demuestra el hecho de que se oculte o se relativice el hecho de que haya habido tres atentados en cuatro años.
Tres atentados que pasaron desapercibidos
En septiembre de 2021, un marroquí radicalizado llamado Abdellah Gmail cometió un atropello múltiple mortal en la terraza de un bar en Torre Pacheco (Murcia). Una persona murió y varias resultaron heridas. Pese a que el atacante había hecho rituales islámicos previos y había dejado tres notas con proclamas yihadistas en el vehículo, tanto Interior como los medios generalistas lo atribuyeron a “trastornos mentales”.
Solo un mes después la Policía Nacional desmanteló en Barcelona y Madrid una célula yihaditsa que planeaba un atentado inminente. Pese a las evidencias de que los cinco detenidos planeaban una masacre, también pasó desapercibidos en los medios de comunicación.
El yihadismo volvió a actuar quince meses después, en enero de 2023, en Algeciras (Cádiz). Yassine Kanjaa, un marroquí en situación ilegal, irrumpió en dos iglesias armado con un machete matando a un religioso y dejando a otro gravemente herido. La Audiencia Nacional lo consideró un atentado terrorista, pero los grandes medios volvieron a hablar de trastorno mental y brote psicótico.
Con el de Vallecas ya son tres los ataques islamistas perpetrados desde 2021 sin que los medios lo consideren algo destacable. Los editoriales siguen minimizando esta amenaza atribuyéndolo a una estrategia de la extrema derecha para generar miedo y criminalizar a la inmigración.
El polvorín de Cataluña
Cataluña es un territorio especialmente amenazado debido a la elevada presencia de inmigración islámica y a la proliferación del salafismo. En los últimos años se han producido también varios episodios que los medios silencian pero que deberían hacer saltar las alarmas.
En agosto de 2023, la policía consiguió desarticular una célula islamista en Salt (Gerona) que preparaba un atentado con explosivos. La noticia quedó relegada a una anécdota en la crónica de sucesos, como ha ocurrido después con otros episodios similares. Hace solo ocho meses, la policía detuvo en Barcelona a diez miembros de una célula yihadista que querían "decapitar a infieles".
Aunque el caso más llamativo fue el de un lobo solitario que atacó con un hacha un McDonald's en Badalona, y que apenas apareció en los medios. El autor del ataque, Hamza Wamris, había grabado un vídeo de despedida para su familia en Pakistán.
En las últimas semanas la policía ha llevado a cabo varias operaciones policiales contra islamistas radicalizados que difundían propaganda o preparaban atentados en Cataluña. La amenaza yihadista es real y latente, aunque los medios intentan silenciarlo. Esta otra de las razones por las cuales la sociedad se está radicalizando hacia posiciones más duras contra el caos migratorio.
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