Mujer con gafas hablando ante un micrófono en primer plano con varios agentes de policía reduciendo a una persona desenfocados al fondo
POLÍTICA

La trampa de los datos oficiales que utiliza el Govern para decir que 'Cataluña es hoy un lugar más seguro'

Bajan sobre todo los delitos menos graves porque los ciudadanos ya no denuncian

La consejera de Interior del Govern del PSC, Núria Parlon, asumió el cargo con el compromiso de rebajar la curva delincuencial. Bajo su mandato se han puesto en marcha varios operativos contra la multirreincidencia y el crimen organizado. La propia Parlon ha sacado pecho varias veces en sede parlamentaria de la reducción de los delitos basándose en la estadística oficial.

Imagen de dos agentes de la Guardia Urbana paseando por Barcelona

Si acudimos a la estadística del Ministerio del Interior vemos que, efectivamente, la criminalidad convencional bajó un 4,1% en 2025. Este viernes se dieron a conocer los datos policiales en la ciudad de Barcelona, donde los delitos han caído un 6,1%.

Pero, ¿caen los delitos o las denuncias? Ahí está la clave, o la trampa, según se quiera ver. Porque el descenso en las estadíticas se basa sobre todo en la reducción de los delitos más leves, mientras que los graves siguen aumentando. Según varios estudios de victiminzación, esto se debe a que los ciudadanos cada vez desisten más de denunciar cuando se trata de hurtos.

Caen los hurtos, suben los robos violentos

El caso de Barcelona ilustra a la perfección esta disonancia entre la estadística y la percepción de inseguridad entre los ciudadanos. Según la última junta de seguridad local en Barcelona, los hurtos, aquellos robos que no implican violencia hacia la víctima, han bajado un 7,6%. Lo que baja en realidad son las denuncias, porque muchos ciudadanos creen que denuncia ya no sirve de nada.

También se dan muchos casos de robos a turistas que están de paso y no quieren perder el tiempo poniendo una denuncia que no llegará a nada. Esta renuencia a denunciar refleja así mismo una creciente deconfianza en el sistema, fruto de la impunidad de los multirreincidentes.

La cuestión es que el descenso de las denuncias de los hurtos tiene un claro impacto en la mejora de las estadísticas, mientras que los robos con violencia crecen. En 2025 se registraron 12.700 robos violentos en la ciudad condal, un 0,5% más que el año anterior. El 85% de estos asaltos fueron sin armas, mediante tirones o golpes, y el 40% fueron robos de móviles (unos 5.000). 

Los robos violentos implican una violencia física hacia la víctima y son más denunciados que los hurtos. Aunque también hay una parte que no se denuncian por la desconfiaza de que la denuncia vaya a llegar a alguna parte. Esto habla también de una peligrosa normalización de la delincuencia común, propia de un sistema desbordado por el aumento de la criminalidad y el colapso de la justicia.

El riesgo de la autocomplacencia

No hay que menostener la labor del Departamento de Interior para resolver un problema enquistado como el de la inseguridad. La consejera Núria Parlon ha llevado a cabo un cambio de perspectiva respecto a su predecesor, Joan Ignasi Elena, de ERC. El actual Govern reconoce que hay un problema más allá de las percepciones, y ha impulsado planes de choques que han permitido radiografiar problemas como la proliferación de armas y la multirreincidencia como primer paso para atajarlos.

Todo esto hay que reconocerlo, pero también señalar el peligro de la autocomplacencia y de vender una imagen idílica sobre el descenso de la delincuencia. El aumento de los homicidios, las agresiones sexuales y los robos con violencia son un ejemplo de cómo la violencia sigue haciendo estragos en Cataluña. Hay que tomárselo muy en serio para ofrecer soluciones a un problema muy grave de orden público.

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