
Toni Soler, que ha facturado más de 60 millones en TV3, asustado por el auge de AC
La infraestructura mediática del procesismo ha sido durante años un apéndice de los presupuestos públicos
El auge de Aliança Catalana, y en general el cambio político en Cataluña, remueve los cimientos del independentismo y también de su ecosistema mediático. Uno de los más preocupados es Toni Soler, mascarón de proa del procesismo mediático. En una pieza de opinión publicada en el Diari Ara, Soler alerta de que el independentismo quedará empantanado en un “poso de xenofobia”.
Asiduo de las advertencias, Soler advierte de que el bloque procesista podría perder “toda capacidad operativa”. De este modo, quedaría atado a planteamientos que considera “incompatibles con el catalanismo democrático”. Reconoce que Junts es el partido más amenazado y reclama que se le permita ocupar el espacio de una “derecha democrática y catalanista” sin ser acusado cada día de colaborar con la extrema derecha.

Es decir, que Soler ya se huele el próximo escenario del postprocesismo, que no es otro que su colapso completo. Ahora bien, su preocupación por salvar a Junts en la nebulosa del "catalanismo democrático" no es simplemente ideológica. Como es sabido, AC plantea un cambio profundo en el panorama mediático catalán, que a todos los efectos se reduce a que la Generalitat financie toda la prensa.
Amenazas para el negocio
Estas propuestas, de aplicarse, afectarían de lleno a figuras como Soler. Y es que Soler ha facturado más de 60 millones de euros en la última década a través de su productora, Minoria Absoluta. Ahora bien, como explicaba estos días E-Notícies, Soler parece facturar estas cantidades al margen del éxito o fracaso de sus audiencias.
Toni Soler, l'home que s'ha fet d'or gràcies als diners dels teus impostos: +60 milions d'euros
El caso de Polònia es especialmente significativo. El programa ha perdido una buena parte de su audiencia en los últimos años. Sin embargo, lejos de recortar ingresos, la productora ha seguido aumentando su facturación. Más en particular, entre 2018 y 2025, el programa ha perdido unos 311.000 espectadores, y Soler ha pasado de facturar 3 millones a facturar 3,6.
Visto con perspectiva, esto no es más que otra cara del despliegue postprocesista al que asistimos. Con la pérdida de la mayoría en el Parlament, el procés ve amenazado su control institucional sobre muchas esferas de poder en Cataluña. Además, las perspectivas electorales no muestran un resurgimiento del procesismo, sino todo lo contrario.
En este sentido, el auge de AC es un ejemplo más del cambio político general. Ahí tenemos también el crecimiento de VOX, la consolidación del PP o el colapso de la izquierda woke.
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