Hombre con traje y corbata hablando frente a una bandera de España y un fondo azul.
POLÍTICA

Solo Pedro Sánchez se opone al ‘plan Meloni’ para la reforma del Pacto Migratorio en la UE

Sánchez vuelve a utilizar la ideología para contrarrestar la crisis de corrupción de su Gobierno

España vuelve a convertirse en la ‘excepción’ europea. El Gobierno español será el único que se opondrá a la reforma del Pacto Migratorio para dotar a los países miembros de la UE de más herramientas para afrontar la crisis migratoria. Una reforma que lleva el sello de Giorgia Meloni, y que contempla más deportaciones y un mecanismo de solidaridad en el reparto de inmigrantes entre países.

Plano medio corto de Giorgia Meloni hablando y alzando su mano derecha mientras mira a cámara

Pedro Sánchez vuelve a utilizar la ideología para contrarrestar el desgaste de su Gobierno ante los escándalos de corrupción. Igual que hizo con Palestina, quiere presentarse como último reducto de la izquierda para contener la ola reaccionaria  en Europa. El debate migratorio le brinda una oportunidad única para ahondar en esta estrategia, como principal campo de la batalla ideológica entre izquierda y derecha radical.

Pero la obsesión ideológica de Sánchez debilita España en el contexto internacional y sacrifica soluciones pragmáticas para problemas urgentes. La impugnación de la reforma del Pacto Migratorio, que ha generado consenso desde gobiernos conservadores a liberales y socialdemócratas, es el mejor ejemplo. ¿A qué se opone realmente España?

Tres medidas de sentido común

El Gobierno de Pedro Sánchez ya ha comunicado a la UE que rechazará dos de las tres propuestas y se abstendrá en la otra. España rechaza el reglamento de tercer país seguro, que permite a un estado miembro vetar a un solicitante de asilo si antes pasó por un país suficientemente seguro. La delegación española en Bruselas, encabezada por Fernando Grande-Marlaska, alega la inseguridad jurídica que provocaría la norma y el posible surgimiento de conflictos diplomáticos entre países.

Así mismo, España rechaza el mecanismo de retornos propuesto por Giorgia Meloni y aceptada por el resto de países para agilizar la devolución de inmigrantes ilegales. El Gobierno español se opone a la creación de centros de deportación fuera de la UE, y advierte de que esto puede vulnerar el derecho internacional. A diferencia del resto de estados miembro, España ve una vulneración de derechos humanos.

Así mismo, España se abstendrá en el nuevo mecanismo de reparto solidario de inmigrantes ilegales entre países miembro, que contempla una modificación de la compensación a países de primera llegada. Para España, esto es peligroso porque altera el concepto de responsabilidad. La delegación española desfiende que hay que atender a las necesidades reales de los países de primera entrada y evitar que tengan que asumir solos la carga inicial de las llegadas.

Sánchez y Meloni, dos modelos opuestos

Este debate evidencia los dos enfoques opuestos frente a la actual crisis migratoria. Por un lado la visión pragmática para adaptar el modelo a las nuevas condiciones, y por otro lado el enfoque buenista que reproduce los mismos errores que ha llevado España al colapso.

Los resultados saltan a la vista. Mientras Meloni ha conseguido reducir sustancialmente la llegada de inmigrantes ilegales a las costas italianas, España se consolida como principal ruta de las mafias del tráfico de personas. La propuesta de Meloni obedece a una realidad urgente de los países, hasta el punto de que ha sido aceptada también por gobiernos progresistas.

Pero además, este debate pone de manifiesto el contraste de liderazgos entre una Meloni al alza y un Sánchez caduco. El debate migratorio ha permitido a Meloni liderar la nueva etapa de la UE, mientras que Sánchez es visto ya por el resto de países como un estorbo.

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