Hombre con gafas de pasta oscuras sentado en un banco rojo, mirando pensativo hacia la cámara y apoyando la mano en su rostro
POLÍTICA

Sin mayoría y de crisis en crisis: Salvador Illa sigue los pasos de Pere Aragonès

El Govern del PSC está dando los primeros síntomas de agotamiento

Salvador Illa llegó al Govern de la Generalitat, en agosto de 2024, con la esperanza de impulsar una gran transformación en una Cataluña agotada tras diez años de procesismo. Pero su aspiración de abrir un gran espacio de centro quedó arruinada por la creciente polarización del Parlament. Y su estrategia de atarse a la izquierda, la falta de liderazgo, la acumulación de crisis y su errática gestión, han ido erosionando su credibilidad.

Un hombre con gafas y traje oscuro habla en un podio de madera en un entorno formal.

En apenas un año y medio, Salvador Illa ha quedado reducido a una caricatura de Pere Aragonès. Aquel fue un desastroso gobierno que con una minoría de 33 diputados encadenó crisis tras crisis con una soberana arrogancia y una pésima gestión. Acabó dimitiendo por su incapacidad de aprobar los presupuestos.

El ejecutivo de Salvador Illa esgrime un mejor talante, con buenos propósitos y mano tendida a la oposición. Pero en realidad gobierna con una minoría de 42 diputados, sustentado por los 20 de ERC y los 6 de los Comuns. Una frágil mayoría en la que el PSC tiene que ceder continuamente al chantaje de sus socios, y además sin presupuestos.

De crisis en crisis, y a rebufo

Todo esto se ha visto empeorado por una concatenación de crisis que han puesto al descubierto la carencia de aquello de lo que presumía el PSC: la gestión. Todos se ha acelerado en las últimas semanas con la crisis de Rodalies. En las últimas horas ha habido la huelga de educación más masiva de los últimos años y un nuevo temporal de viento que ha vuelto a sacar las vergüenzas de una Cataluña en cuadro.

Este gobierno recuerda a aquel de ERC en minoría al que se le acumulaban las crisis y las peticiones de dimisión en la oposición. Sin haber llegado aún a mitad de legislatura ya ha habido cinco grandes emergencias (el apagón, los incendios del verano, las inundaciones de octubre, la peste porcina y el temporal de esta semana), además de dos crisis de Rodalies, una huelga de profesores, varias huelgas de médicos y continuas protestas del sector primario.

Las emergencia son imprevisibles y en ningún caso achacables al gobierno, pero sí lo es su respuesta y su gestión. Y este gobierno, que vendía capacidad de gestión como su gran virtud, ha dado la sensación de ir siempre a remolque tomando decisiones tarde y mal. Varios de sus consejeros han sido apercibidos por el Parlament y ha habido ya varias peticiones de dimisión.

Inestabilidad y falsa prosperidad

Para más desgracia, igual que el gobierno de ERC este también gobierna sin presupuestos lo cual añade más inestabilidad a la política catalana. Si Illa parece gozar de más estabilidad de Aragonès es solo porque la necesidad de sus socios les obliga a sostenter el ejecutivo. Además, como Aragonès el Govern del PSC también vende una imagen de prosperidad esgrimiendo datos macroeconómicos que no se corresponden con la calidad de los catalanes. 

El temporal de viento de esta semana ha vuelto a demostrar que el gobierno de la gestión ha ido tarde y mal, a rebufo y con el paso cambiado. El temor a una catástrofe tras la dana llevaa una precaución que tiene al país paralizado y esto refuerza la imagen de un país tercermundista y con los servicios colapsados. El Govern del PSC muestra sus primeros síntomas de agotamiento, y poco a poco Salvador Illa sigue los mismos pasos que Pere Aragonès.

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