Silvia Orriols hablando en un micrófono, lleva un collar y pendientes largos, y viste una chaqueta azul.
POLÍTICA

Sílvia Orriols tras sancionar un comercio extranjero por irregularidades: 'Se acabó lo que se daba'

La política municipal ha cobrado mucho protagonismo y Ripoll es su ejemplo más claro

La alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, ha vuelto a situar a su municipio en el centro del debate político catalán. Este lunes, el Ayuntamiento anunciaba un operativo policial en un establecimiento que terminó con dos trabajadores en situación irregular identificados y trasladados a Extranjería. El consistorio señaló que también se iniciaron sanciones administrativas por no tener la carta en catalán.

Poco después, la propia Orriols ratificaba la actuación con una frase breve pero contundente: “Se acabó lo que se daba”. Su comentario se interpreta como otra declaración de intenciones sobre su manera de gobernar. Es decir, tolerancia cero con las irregularidades y una defensa firme de la legalidad municipal. 

De la anécdota a la tendencia: Ripoll como símbolo político

Lo sucedido en Ripoll no es un hecho aislado, sino un ejemplo más del giro municipalista que está transformando la política catalana. La alcaldesa, que convirtió su municipio en la base de operaciones de Aliança Catalana, ha hecho del control del empadronamiento, la disciplina administrativa y la seguridad ciudadana los ejes de su gestión.

Montaje con un plano medio de Sílvia Orriols sonriendo y de fondo una imagen de la plaza del Ayuntamiento con un cartel de Ripoll y de fondo el monasterio de la localidad

Estas políticas locales, que en su momento fueron tachadas de “populistas”, están siendo imitadas en ayuntamientos de otros colores políticos. Sin ir más lejos, en Sant Cugat, Junts ha endurecido el padrón mucho más que Orriols en Ripoll. El objetivo es tan prosaico como competir con AC en feudos importantes para Junts.

El control estricto de las altas en el padrón municipal fue el primer paso. Ahora, la vigilancia sobre los comercios en situación irregular se suma como nueva bandera política. El caso de Ripoll se inscribe en un fenómeno más amplio: el reajuste de la política catalana desde los ayuntamientos.

El auge del municipalismo: la política vuelve al terreno

Tras una década de debates identitarios y parálisis en el Parlament, los problemas reales se están vehiculando a nivel municipal. Este desplazamiento de poder hacia los consistorios está configurando el escenario de las próximas autonómicas. De hecho, las próximas elecciones autonómicas se podrán interpretar como una extensión de las elecciones municipales.

En este sentido, frases como que "se acabó lo que se daba" remiten a una realidad más profunda. El reajuste que implica el procés se organiza lentamente, dejando al Parlament en una posición subsidiaria. Máxime cuando está tan fragmentado y sus dos fuerzas principales - PSC y Junts - juegan a dos bandas entre Barcelona y Madrid.

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