
Sílvia Orriols deja mudos a los diputados de ERC en el Parlament: '¿Y los políticos que hacen de jueces?'
La multa de 10.001 euros que impuso la exconsejera Verge fue un profundo error estratégico y electoral
La líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, ha protagonizado uno de los momentos más destacados de la sesión plenaria celebrada esta semana en el Parlament. Su intervención, dirigida a los diputados de ERC, desmontó el discurso de la izquierda sobre la independencia judicial y el “delito de odio”. Orriols ponía sobre la mesa lo que considera una doble vara de medir.
Más en particular, se refería a las declaraciones de una diputada de ERC que, minutos antes, había reprochado a los magistrados “querer hacer política sin presentarse a las elecciones”. La dirigente independentista dio la vuelta al argumento y lo aplicó a los partidos contrarios, a quienes acusó de actuar como jueces contra los políticos. En este sentido, Orriols recordaba la famosa sanción de los 10.001 euros contra ella.
La sanción que marcó un antes y un después
El ataque de Orriols tenía un destinatario concreto: la exconsejera de Igualdad, Tània Verge, actual diputada de ERC, presente en la sesión. En marzo de 2024, la consejería que dirigía Verge impuso a la alcaldesa de Ripoll una multa de 10.001 euros por afirmar que “el islam es incompatible con los valores occidentales”. La sanción fue ratificada por la Generalitat pese a la denuncia pública de la dirigente de Aliança Catalana, que acusó al Govern de “perseguir opiniones políticas bajo la excusa del odio”.

Aquel episodio marcó un punto de inflexión en la carrera de Orriols, que convirtió la sanción en símbolo de su enfrentamiento con el procesismo de izquierdas. Desde entonces, la líder independentista ha insistido en que la Generalitat utiliza los organismos de igualdad como instrumentos ideológicos para silenciar cualquier discurso que cuestione el multiculturalismo oficial.
Un reflejo del cambio de clima político
La intervención de Orriols refleja el ascenso de un nuevo discurso en el Parlament catalán, más combativo y menos condicionado por los consensos de la última década. Mientras Junts y ERC tratan de redefinir su papel en la oposición al PSC, Aliança Catalana consolida su perfil como fuerza disidente. Además, no tiene miedo en ir de frente en asuntos muy delicados, como puede ser la relación de Occidente con el islam.
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