
Tras la ruptura de Junts: El PSOE explora la vía Scholz
Convocar elecciones para fraguar la Gran Coalición parece ahora el peor de los males
La ruptura de Junts con el Gobierno socialista y descartada la moción de censura, el futuro de la política española queda ahora en manos de Pedro Sánchez. Moncloa mantiene la voluntad de agotar la legislatura, pero en el PSOE aparecen voces que plantean la opción del adelanto electoral. Esto permitiría el descalabro total y abriría un resquicio para intentar mantenerse de alguna forma en el poder.
El ejemplo más cercano es el de Alemania, donde Olaf Scholz, tras perder el apoyo de sus socios, disolvió el gobierno y convocó elecciones. Los socialdemócratas sufrieron un correctivo en las urnas, pero urdieron una coalición de centro para neutralizar el auge de la ultraderecha.

La crisis de gobierno en Alemania tiene muchos paralelismos con la situación actual en España. En noviembre de 2024 los liberales, que formaban coalición con socialdemócratas y verdes, retiraron su apoyo al Gobierno. Scholz se sometió a una cuestión de confianza que perdió, y convocó elecciones ante la presión de la oposición.
Los socialistas alemanes adelantaron las elecciones ante el temor de que un gobierno en minoría disparara el crecimiento de Alternativa por Alemania (AfD). El partido antiinmigración fue el que más creció en las elecciones de febrero, con 69 diputados más. Pero los 208 escaños del centroderecha (11 más) y los 120 del SPD (86 menos) fueron clave para armar un gobierno de centro contra los extremos.
Solo dos salidas para Sánchez
El modelo alemán se presenta ahora como una opción viable para evitar el descalabro del PSOE en las elecciones generales de 2027. Sánchez quiere seguir gobernando incluso sin presupuestos y con una mayoría del Congreso en contra. Esto podría llegar a ser viable, pero el desgaste que acarrearía tendría unos evidentes costes electorales.
Ante esto, cada vez son más las voces internas que piden al Presidente un adelanto electoral. La crisis abierta tras el escándalo de corrupción de Santos Cerdán, en mayo, ya evidenció una fractura entre el entorno de Sánchez y buena parte de su Gobierno y del partido. Sánchez cada vez está más solo dentro del PSOE, y esto complica su capacidad para reconducir la crisis actual desde su posición de máximos.
Convocar elecciones ahora tiene sus riesgos para el PSOE, pero evitaría el desgaste de tener que gobernar un año y medio más sin capacidad legislativa. Todas las encuestas sitúan a la coalición progresista muy lejos de la mayoría necesaria para gobernar. A Sánchez solo le quedan dos salidas, o irse a la oposición y ver como PP y Vox gobiernan los próximos cuatro años, o intentar mantenerse en el poder invistiendo a Feijóo.
El mal menor
La otra derivada de este dilema es la situación de Pedro Sánchez al frente del PSOE. Aunque no hay una alternativa clara a su poder interno, un descalabro electoral en 2027 y un gobierno de PP y Vox harían muy difícil su continuidad como secretario general. En cambio, tomar la iniciativa ahora e intentar salvar el proyecto socialista daría algo de margen a Sánchez para seguir al frente del partido.

Todo es muy incierto ahora mismo, sobre todo porque Junts ha dejado una puerta abierta a la negociación. La prioridad del PSOE es aprovechar este resquicio para seguir negociando y sacar lo que queda de legislatura adelante. Difícil, pero no imposible tratándose de Sánchez.
Pero mantenerse en el poder, aunque sea con apoyo externo a un gobierno del PP en minoría, no sería cosa menor para un PSOE que se arriegsa a perderlo todo de un plumazo. Los socialistas podrían retener parte de sus cargos y privilegios en los principales resores del estado. También les daría margen para recompenerse a la espera de tiempos mejores.
Más motivos para la Gran Coalición
Hay otros dos factores que favorecerían la vía Scholz. Uno, el nada desdeñable papel que podría jugar Pedro Sánchez para impedir que Vox llegara al poder. Esto reforzaría la imagen que se ha esforzado en construir durante estos años de muro contra la extrema derecha. El otro factor es la presión de la élite económica para estabilizar la política española con un gobierno centrista.
No hay que despreciar tampoco la necesidad de los dos grandes partidos de blindar el bipartidismo cuando el sistema se está tambaleando. Sánchez sabe que si no lo hace él lo hará otro, entre sus rivales internos dentro del PSOE que están espernado agazapados a que se la pegue.
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