
La realidad de Barcelona: cada vez más gente durmiendo en la calle mientras el Ayuntamiento despilfarra dinero público
Han gastado 1,5 millones de euros en el Distrito 11 por la reconstrucción de las ciudades palestinas
El último recuento de personas que duermen en la calle en Barcelona es preocupante: según la Fundació Arrels se han multiplicado un 43% en dos años y ya son más de 2.000. El dato es aún más llamativo si vemos la evolución de la última década: desde que Ada Colau llegó al gobierno municipal en 2015, se ha duplicado el número de personas que viven en la indigencia.
Es la cruda realidad de una Barcelona donde la izquierda, primero los Comuns y ahora el PSC, ha sido incapaz de generar prosperidad. Pero hay algo que lo hace aún más indignante y que refleja el hundimiento del sistema. Mientras se multiplican los sintecho, el gobierno de Jaume Collboni multiplica las ayudas a otros países.

Sin ir más lejos, anunció recientemente el aumento de la aportación municipal al proyecto Distrito 11 para la reconstrucción de las ciudades palestinas. Barcelona destina 1,5 millones a ciudades como Ramala, Belén o Gaza, mientras sus calles se llenan de personas sin hogar.
Mientras despilfarra el dinero en proyectos de cooperación exterior, el alcalde de Barcelona reconoce que el número de sintecho aumenta porque tienen los servicios saturados. El teniente de alcalde Jordi Valls reconoció en el último consejo de barrio en Sant Antoni, zona de máxima concentración de personas sin hogar, que no pueden hacer más. Según dijo hay 3.500 personas alojadas en pensiones, y entre 20.000 y 40.000 en lista de espera para recibir un piso de protección oficial.
El gobierno de Jaume Collboni ha aprobado el presupuesto para 2026 que superará por primera vez los 4.000 millones de euros. Entre los gastos, hay una partida de 109,3 millones de euros para la descarbonización y la estrategia de acción climática con proyectos como sombras artificales. Una parte importante de los presupuestos se destina también a gastos de personal, con hasta 13 asesores elegidos a dedo con sueldo de concejal sin haber sido elegidos en las urnas.
Fracaso de las políticas de sociales y de vivienda
El gobierno de Jaume Collboni ha defendido que los nuevos presupuestos se destinarán sobre todo a la reducción de las desigualdades y más políticas de vivienda. La realidad es que bajo el gobierno de Collboni, desde junio de 2023, las desigualdades y la degradación de los barrios no han parado de crecer. Zonas como Ciutat Vella, Sants-Monjuïc o Sant Martí, sin ir más lejos, lideran el número de personas que viven en la calle, con un incremento preocupante en los últimos años.
Tampoco genera demasiada confianza la política de vivienda de Jaume Collboni, que destinó 9,2 millones a la compra de la Casa Orsola para contentar a la izquierda radical prookupación. Además, bajo su mandato se han multiplicado los asentamientos ilegales que generan problemas de convivencia para los vecinos. Todo, en una clara continuación del colauismo con otras siglos y mucho maquillaje.
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