
Puigdemont activa la cuenta atrás con Sánchez: ¿Ruptura u otro farol?
Junts pone otra vez en marcha la música del afilador y traslada a la militancia la decisión de tumbar el Gobierno
Carles Puigdemont se prepara para mover ficha. Junts celebrará el lunes una reunión decisiva en Perpiñán para decidir si rompe o no definitivamente con Pedro Sánchez. La dirección del partido quiere evaluar el "Acuerdo de Bruselas", aquel pacto que en 2023 permitió la investidura del presidente socialista.
Lo relevante es que, según ha avanzado ElNacional, la decisión no quedará solo en manos de la cúpula del partido. Las bases serán consultadas entre el martes y el miércoles en una votación telemática, tal como se hizo hace dos años, cuando la militancia avaló el acuerdo con el PSOE. Junts pretende así dotar de legitimidad interna a una decisión que marcará la estabilidad del Gobierno español.
La música del afilador
En los últimos días, Puigdemont ha vuelto a ensayar su estrategia favorita: mantener la tensión, desgastar al adversario y retrasar el golpe final. Su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras, caldeaba el ambiente con acusaciones al Gobierno de pagar “rescates, fiestas y prostitución”. El tono refleja un deterioro evidente entre los dos socios.

Junts acusa al PSOE de incumplir sistemáticamente los compromisos de 2023. La ley de amnistía sigue sin aplicarse plenamente, el catalán no ha sido reconocido en la UE y la delegación de competencias en inmigración naufragó por el voto contrario de Podemos. Para Puigdemont, esos incumplimientos son el argumento perfecto para justificar una ruptura controlada que no le asocie con la derecha.
Ahora bien, con esta nueva maniobra - que figuras como José Antich dan por segura -, parece que Puigdemont quiere salir del laberinto en el que anda metido. Ciertamente, si mantenía el apoyo a Sánchez, se arriesgaba a cerrar la legislatura con las manos vacías y a reconocer que su “acuerdo histórico” fue un error. Pero si rompía de forma abrupta, quedaba retratado como el aliado indirecto de PP y Vox.
La cuenta atrás
La reunión del lunes en Perpiñán y la consulta a las bases activan formalmente la cuenta atrás entre Junts y el PSOE. Si la militancia avala la ruptura, Sánchez caería sin remedio e iríamos a elecciones generales. Pero si Puigdemont recula una vez más, su imagen quedará asociada definitivamente al farol y al desgaste. A Frankenstein le duele todo.
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