Mujer joven con saco rosa hablando en un podio con fondo amarillo y texto en catalán
POLÍTICA

ERC ya no se esconde y defiende con uñas y dientes al PSOE y a Pedro Sánchez

La estrategia de los republicanos viene de lejos: acusar a Junts de estar con la 'derecha española'

El episodio vivido ayer en redes sociales confirma lo que muchos ya perciben desde hace tiempo: ERC es una sucursal de Pedro Sánchez. Lo demuestra el comportamiento de algunas de sus diputados. Entre ellos, Ana Balsera, una de las figuras emergentes del partido y actual vicepresidenta de la comisión de investigación de la DGAIA en el Parlament.

Balsera se sumó al coro de burlas contra Míriam Nogueras después del discurso viral de la portavoz de Junts en el Congreso, en el que cargó con dureza contra el PSOE y la corrupción socialista. “Pagaron rescates, fiestas y prostitución”, dijo Nogueras desde la tribuna. Balsera respondió con sarcasmo: “¡Madre mía, Ayuso!”. Su comentario pretendía ridiculizar a la diputada de Junts, pero terminó retratando a una ERC cada vez más alineada con el sanchismo:

Las reacciones no tardaron. En redes sociales, numerosos usuarios acusaron a los republicanos de haberse convertido en una sucursal del PSOE. “Los diputados de ERC son más del PSOE que el propio PSOE”, decía un mensaje. Otros añadían: “Otra fan de Illa; cada día parecen más los portavoces del socialismo español”. El malestar refleja una evidencia política: ERC ha pasado de ser un partido soberanista a ser el socio más dócil del Gobierno central.

Hombre de cabello corto y canoso con traje oscuro y corbata, sonriendo mientras habla en un micrófono en un entorno elegante y formal

El apoyo constante al PSOE se ha hecho visible en todos los niveles de poder. En el Parlament, ERC sostiene a Salvador Illa y le permite gobernar con comodidad. En Barcelona, los republicanos acaban de apoyar los presupuestos de Jaume Collboni. Y en Madrid, los diputados de ERC garantizan la estabilidad de Pedro Sánchez y la retórica progresista.

El objetivo de ERC es evitar las elecciones

La estrategia es clara: resistir en el poder al precio que sea. ERC atraviesa una crisis interna profunda, con tensiones entre sus sectores y un desgaste electoral evidente. Ante este escenario, el partido ha optado por blindar su supervivencia política abrazando al PSOE y vendiendo “diálogo” donde solo hay dependencia. Su discurso de izquierda catalana se ha convertido en una prolongación del relato socialista.

Mientras tanto, la dirección republicana intenta disimular esa sumisión con gestos de autonomía. Amenazan con los presupuestos, lanzan declaraciones ambiguas y luego acaban votando lo que el PSC o el PSOE necesitan. Todo forma parte de un teatro calculado en el que Illa reparte las cartas y ERC se conforma con mantener espacios de poder.

Lo que antaño fue un partido soberanista hoy actúa como escudo del Gobierno más centralista de la democracia reciente. ERC defiende a Sánchez con uñas y dientes porque su supervivencia depende de él. Y lo hace, además, con una mezcla de cinismo y resignación. 

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