
Prohíben al PP instalar una carpa informativa en Osona: ‘Nos quieren silenciar’
El PP de Manlleu advierte de que 'son nuestros vecinos los que están hartos de delincuencia, calles sucias o subidas de impuestos'
El Partido Popular de Manlleu denunció este sábado la prohibición del Ayuntamiento de instalar una carpa informativa en el municipio. En un mensaje publicado en redes sociales, Francisco Javier Jiménez, presidente del PP local, acusaba al consistorio, gobernado por Junts, de intentar “callar” a la oposición. “Nos quieren callados, pero no saben que nuestra voz va más allá de nosotros. Son nuestros vecinos los que están hartos de delincuencia, calles sucias y subidas de impuestos para pagarles la fiesta”:
El presidente del PP de Vic y diputado en el Parlament, Pau Ferran, calificó la situación de “lamentable” y apuntó directamente a la alcaldía. “Junts no quiere que se hable de lo que pasa en Manlleu: calles sucias, inseguridad y una zona de bajas emisiones que castiga a los vecinos. Y cuando alguien lo denuncia, lo quieren silenciar”:
Un patrón de acoso político en Cataluña
Lo ocurrido en Osona no es un hecho aislado. Los ataques, vetos y agresiones contra carpas informativas de distintos partidos se han convertido en un fenómeno recurrente en Cataluña. El pasado marzo, por ejemplo, una carpa del PP en Barcelona fue atacada al grito de “fascistas” después de que la formación presentara su propuesta contra la okupación.

Según relató entonces el líder del PP barcelonés, Daniel Sirera, los agresores “arrancaron carteles, insultaron y amenazaron” a los militantes. “Defender la propiedad privada no es fascismo, es justicia”, afirmó Sirera tras difundir las imágenes del ataque.
Episodios similares se han producido también contra Vox y Aliança Catalana, especialmente en el área metropolitana. Hace apenas unas semanas, por ejemplo, un grupo de radicales destrozó una carpa de Vox en Ciutat Vella. Los militantes fueron increpados, insultados y expulsados del espacio público entre gritos de “fascistas”. El partido denunció el suceso como “otro ejemplo de violencia política” y subrayó que “la violencia siempre viene del mismo lado”.
La política catalana, rehén de la intolerancia
Desde el auge del procés, tanto constitucionalistas como independentistas disidentes han sufrido hostigamiento por expresar ideas fuera del consenso dominante. Y como es público y notorio, los agentes que practican la intolerancia suelen ser de un mismo acento político.
De hecho, hoy mismo es noticia que alguien tan alejado del PP como pueda ser Santiago Espot ha denunciado un episodio similar. Según explicaba en redes, los Mossos tuvieron que proteger su participación en un acto en Vilafranca destinado a debatir sobre la inmigración.
Estos episodios apuntan a una normalización del acoso político en Cataluña. Y todo esto sin perjuicio de que, entre el ciudadano corriente, la inmigración o la inseguridad sean debates prioritarios.
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