
Joan Ramon Resina, profesor universitario en EE.UU., deja de colaborar con Vilaweb tras ser tachado de islamófobo
El profesor señala las profundas (y peligrosas) contradicciones de Occidente en sus relaciones con el islam
Joan Ramon Resina, profesor de la Universidad de Stanford y una de las firmas más respetadas de VilaWeb, ha puesto fin a su colaboración con el diario dirigido por Vicent Partal. Su carta de despedida señala de forma detallada cómo el medio ha gestionado debates sensibles y denuncia que se hayan validado acusaciones sin argumentos. El texto ha generado un impacto notable porque cuestiona directamente la línea intelectual del digital.
Resina explica que un lector lo llamó “islamófobo” sin aportar razones y que la dirección del diario avaló ese comentario. Para él, ese gesto demuestra que VilaWeb ha dejado de aplicar sus propias normas de rigor en el debate público. Su ruptura no se debe a un desacuerdo puntual, sino a una forma de actuar que considera incompatible con la honestidad intelectual.
El profesor alerta de que VilaWeb utiliza términos como “islamofobia” sin la mínima precisión exigible. Rechaza discutir el significado de la palabra cuando, a su juicio, el problema es la intención de descalificar. Según Resina, este tipo de prácticas recuerdan viejos reflejos ideológicos donde la acusación sustituía al argumento.

La carta establece un paralelismo entre la cultura política actual y las dinámicas de la izquierda dogmática de la época de Sartre y Camus. Resina sostiene que el progresismo contemporáneo tiende a responder con etiquetas antes que con análisis. En su opinión, VilaWeb participa de esta tendencia y evita matizar posiciones que no encajan en su relato.
El debate sobre la islamización, un punto ciego del diario
Pero el plato fuerte de la carta de despedida viene por otro lado. Resina expone que VilaWeb apenas aborda el proceso de islamización en Europa, pese a ser un fenómeno documentado por historiadores y analistas de prestigio. Critica que el diario prefiera construir sus argumentos a partir de citas seleccionadas para sostener conclusiones ya decididas. Esto, afirma, conduce a un periodismo demasiado centrado en preservar un marco ideológico.
El académico recuerda que la mayoría de musulmanes viven pacíficamente, pero advierte de la existencia de corrientes radicalizadas y de cambios demográficos que merecen ser estudiados sin miedo a la polémica. Le preocupa que cuestionar estos temas se etiquete automáticamente como una posición extremista. Para él, esa reacción impide un debate honesto sobre integración, convivencia y seguridad.

Para el profesor Resina, negar esta mutación ideológica es igual de negacionista que negar el cambio climático. "Pero, como ya es evidente con el calentamiento del planeta, negar el cambio[demográfico] no consigue nada más que aumentar el riesgo", señala. En este sentido, el profesor concluye que obviar la tasa de natalidad autóctona es simple "doctrinarismo".
Así mismo, cabe destacar un comentario especialmente agudo del profesor y que no hace más que señalar un agravio comparativo. Nos referimos a la tolerancia hacia el islam en un país que viene de luchar contra el nacionalcatolicismo. "Que la religión islámica entre a las instituciones y reorganice la vida de la colectividad tendría que preocupar quién ha vivido bajo el nacionalcatolicismo, una síntesis relativamente inocua comparada con la de los países donde ha triunfado la revolución islámica".
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