Un hombre con traje y corbata en un entorno de asamblea o parlamento.
POLÍTICA

Presupuestos, inseguridad y colapso de los servicios públicos: los deberes de Salvador Illa en 2026

El gobierno del PSC espera encontrar este año la senda de la estabilidad

El Govern de Salvador Illa acaba el año con optimismo por el fortalecimiento de la relación con sus socios, los datos económicos y la proyección internacional. Sin embargo, quedan por delante retos importantes e inminentes como los presupuestos, la inseguridad y el colapso de los servicios públicos. Desafíos, todo ellos, cuya resolución es imprescindible para que el PSC encuentre por fin la senda de la estabilidad.

El primer año ha servido para construir la difícil relación con sus socios de investidura. 2025 acaba con buena sintonía, escenificada con la aprobación del decreto para regular los alquileres de temporada. El PSC no solo ha conseguido estrechar lazos con ERC y Comuns, sino que ha acercado también a la CUP al tripartito progresista.

Dos hombres vestidos de traje se dan la mano mientras se miran en un entorno formal con una puerta de madera al fondo

Pero esto debe traducirse ahora con la aprobación de los presupuestos de 2026, claves para estabilizar el gobierno y avanzar en su obra de gobierno. Los nuevos avances en la financiación singular allanan el camino para el entendimiento con ERC. Los Comuns, por su parte, se muestran exigentes pero no intransigentes, y no bloquearán las cuentas si PSC y Esquerra alcanzan un acuerdo.

El PSC cuenta con el sí de ERC y Comuns

Los suplementos de crédito han servido a ERC y Comuns para atar en corto a Illa y sacarle importantes concesiones. Pero este mecanismo extraordinario añade también inseguridad y compromete importantes inversiones. Por lo tanto, por mucho perfil duro que quieran marcar, Junqueras y Albiach saben que les conviene ceder y los socialistas se muestran confiados en que así será.

Todo depende ahora de la cintura negociadora de unos y otros, con la vista también puesta en Madrid. Las primeras semanas serán intensas, y el Govern espera poder presentar las partidas antes de febrero para ser discutidas en el Parlament. La prioridad es tener los presupuestos aprobados antes de marzo, tras lo cual el Govern abrirá una nueva etapa de consolidación y aceleración de sus ambiciosas políticas públicas.

El voto de la CUP, aunque no definitivo, también será importante como medidos de los bloques en el Parlament. Una abstención de la CUP sería importante para el PSC para ampliar su consenso más allá de los 68 diputados. Esto fortalecería el frente progresista frente a una derecha al alza pero dividida, además de acercar el PSC a nuevos sectores de la izquierda. 

Además de vivienda y urbanismo, donde Illa prometió un ambicioso plan de construcción, el Govern se la juega este 2026 con dos temas clave: la inseguridad y los servicios públicos. De su éxito o fracaso dependerá su futuro político más inmediato, y el de sus principales rivales.

Los deberes de Illa para 2026

Salvador Illa puso la seguridad como uno de sus principales retos cuando fue investido Presidente de la Generalitat. Puso al frente de Interior a Núria Parlon, que se ha convertido en pieza clave de su gobierno, y que ha llevado a cabo un importante giro respecto al anterior gobierno. La consejera prometió doblegar la curva delincuencial, y ha desplegado varios planes de choque contra la multirreincidencia.

La propia consejera exhibe los últimos datos, que muestran un descenso ligero pero sostenido, como muestra del algodón del éxito de sus políticas. El problema es la enorme distancia que sigue habiendo entre los datos oficiales y la percepción de inseguridad en las calles. Sobre todo en los barrios más degradados, donde partidos como Vox y Aliança Catalana se erigen como nueva alternativa.

Por todo ello, el Govern necesita apretar el acelerador en la lucha contra la delincuencia este 2026. Acabar con la percepción de inseguridad es tan importante como mejorar la estadística oficial. Y es también el camino más corto para frenar el auge de los partidos antiinmigración.

Mujer de cabello largo y lacio con gafas y chaqueta oscura sentada en un banco rojo en un entorno formal

La otra tarea urgente de Salvador Illa es descongestionar los servicios públicos. Especialmente en el ámbito de la sanidad, donde la epidemia de gripe de este invierno ha desnudado el colaspo de los hospitales debido al aumento demográgico y la falta de inversión.

Pero no es solo la sanidad, sino también la educación, los servicios sociales e infraestructuras como Rodalies. El Govern Illa está perdiendo el debate público sobre la Cataluña de los 10 millones y lo está haciendo estrepitosamente. Para revertirlo necesita demostrar que es posible compaginar, tal y como proponen, un crecimiento ilimitado de la población con unos servicios públicos de calidad.

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