
Otegi, el mediador de Pedro Sánchez con Puigdemont
El líder de Bildu ha sido clave para reconducir las relaciones entre Waterloo y el PSOE
Desde que Carles Puigdemont y Santos Cerdán rubricaran el acuerdo de investidura hace dos años, se ha hablado mucho de mediadores, observadores y verificadores internacionales. Al final, el enlace no ha sido ni el mediador salvadoreño Francisco Galindo ni el expresidente Zapatero, sino Arnaldo Otegi. El líder de Bildu ha sido clave para reconducir las relaciones rotas entre Moncloa y Waterloo.
Hace tiempo que Bildu es junto a ERC el socio más fiable de Sánchez, y es en parte gracias a la buena sintonía de Otegi con el Presidente. Y aunque Bildu sigue muy lejos de Junts en lo ideológico, Otegi ha abierto una vía de entendimiento con el partido de Carles Puigdemont.

Esta nueva e inesperada alianza se ha afianzado tras la visita de Otegi a la Casa de la República, en Waterloo, el pasado 11 de diciembre. Allí, el líder de Bildu y el presidente de Junts estrecharon lazos para futuros acuerdos en clave nacionalista. Pero sobre todo, Otegi convenció a Puigdemont de alargar la legislatura para conseguir más avances para Cataluña y el País Vasco.
Según avanzó la propia formación vasca, Otegi intentó disuadir al presidente de Junts de llevar el Gobierno a una ruptura total y definitiva. Por el contrario, le convenció de la posibilidad de explorar nuevas vías para conseguir nuevos avances para Cataluña.
Aunque no de forma oficial, ya que Junts sigue hablando de ruptura, la mediación de Otegi sí parece haber surtido efecto. Junts ha rebajado la tensión en las última semanas, alejándose del PP y dejando abierta la puerta a la reconciliación. En el Gobierno se muestran ahora dispuestos a nuevos gestos para atraer de nuevo Junts, disipándose así el pesimismo de hace unas semanas.
Junts y Bildu, amistades peligrosas
El acercamiento de Otegi a Puigdemont supone también un terremoto en clave nacionalista, porque altera bruscamente las alianza históricas entre formaciones vascas y catalanas. Bildu es el aliado natural de ERC, mientras que el PNV lo es de Junts. Por eso el flirteo de Otegi con Waterloo ha puesto nerviosos a las formaciones que lideran Oriol Junqueras y Aitor Esteban.
Los jertzales se distanciaron de Junts a raíz del Procés, y aunque Andoni Ortuzar quiso reconducir las relaciones Bildu ha visto un hueco que aprovechar. No solo para reconstruir puentes entre Junts y el PSOE, sino también para ampliar el espacio de influencia de Bildu y aislar a su rival histórico en Euskadi. Pero eso provoca recelos también en ERC, que se encuentra en plena escalada con Junts.
La maniobra de Otegi con Puigdemont contradice la ofensiva que ERC está llevando a cabo en el Congreso contra Junts. Mientras Gabriel Rufián señala continuamente a Junts como cómplice de PP y Vox, Otegi tiende puentes de entendimiento con Junts. Hasta el punto de hablar de acuerdos estables, lo cual genera inquietud en ERC en plenas negociaciones para un frente amplio de izquierdas.
No hay que olvidar que Bildu y Junts ya negociaron concurrir juntos en las europeas de 2024. La posibilidad de recuperar aquella propuesta pone nervioso a Rufián, cuyo plan es fortalecer el frente progresista para frenar a PP y Vox pero también para aislar a Junts.
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