
El PP tiene un problema en Barcelona: Feijóo impone a Sirera y reabre las tensiones internas
A diferencia de Albiol o Alejandro Fernández, Sirera todavía no puede alegar una voz distinta o un éxito electoral
El nombramiento de Daniel Sirera al frente de la nueva junta local del PP en Barcelona ha abierto una grieta en el partido. La decisión, impulsada directamente por Alberto Núñez Feijóo, pretende reforzar la estructura del PP catalán de cara a los próximos comicios generales. Pero, en lugar de unir, ha provocado malestar entre las filas del partido en Cataluña.
Desde el PP local lamentan que Génova haya tomado la decisión sin consultarla con los órganos territoriales, cosa más bien habitual. Hasta ahora no existía una junta local en la capital catalana. Su creación altera el equilibrio interno del partido y recorta competencias a la dirección provincial, presidida por Manu Reyes, alcalde de Castelldefels.

Fuentes del PP catalán admitían a La Vanguardia que el anuncio “ha sorprendido” y que vuelve a repetirse el patrón de decisiones “diseñadas desde Madrid” sin debate interno. Ya ocurrió, recuerdan, con las renovaciones en Gerona y Tarragona, también impulsadas por la dirección nacional.
Feijóo busca consolidar el partido en Cataluña, donde el PP obtuvo seis escaños en las últimas generales frente a los diecinueve del PSC. Barcelona, con más de un millón y medio de habitantes, es clave para cualquier avance electoral. La nueva estructura aspira a activar la militancia y reforzar el mensaje popular en la capital.
Bajan revueltas las aguas locales
Sin embargo, la figura de Daniel Sirera no está exenta de polémica. El dirigente mantiene una estrecha relación con el expresidente valenciano Carlos Mazón, quien dimitió tras la gestión del desastre de la DANA que dejó 229 muertos. Sirera fue su jefe de gabinete en el PP valenciano y ha salido en su defensa.
En una entrevista reciente, acusó al Gobierno central de “aprovechar a los muertos para desgastar al PP” y sostuvo que la caída de Mazón responde a “una estrategia política del PSOE para forzar elecciones en la Comunitat Valenciana”. Sus declaraciones han incomodado a parte de la dirección, que considera inoportuna su implicación en un caso tan delicado.

Pese a las críticas, Feijóo ha apostado por él como figura de confianza para reactivar el partido en la capital catalana. En el entorno popular reconocen que Sirera es un dirigente experimentado y con buena implantación municipal, pero su perfil no tiene el recorrido de Alejandro Fernández o Xavier García Albiol. Porque, indiscutiblemente, Fernández y Albiol se han impuesto a Génova por los méritos propios de sus respectivos éxitos electorales.
La dirección autonómica intenta rebajar el tono y presentar la decisión como un paso “estratégico” para preparar el futuro. Pero en privado varios cuadros del partido coinciden. El PP tiene un problema en Barcelona, y no solo de estructura, sino también de convivencia interna.
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