
Un nuevo mapa electoral: la nacionalización masiva de Sánchez duplicará el voto extranjero
Casi de la noche a la mañana el electorado español podría crecer un 6%
España se prepara para el mayor cambio electoral en décadas tras el aluvión de solicitudes de nacionalidad recibidas a través de la ley de nietos. Más de 2,4 millones de personas han pedido convertirse en ciudadanos españoles, según datos publicados por El Periódico. Si todas las solicitudes fueran aprobadas, el número de votantes residentes en el exterior se duplicaría de inmediato, alterando de raíz el equilibrio electoral.
La norma, integrada en la Ley de Memoria Democrática impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez, permite adquirir la nacionalidad tanto a descendientes de españoles como a hijos o nietos de exiliados y represaliados del franquismo. El interés se ha desbordado especialmente en América Latina, un territorio con millones de descendientes de emigrados españoles. Solo el Consulado de Buenos Aires ha recibido alrededor de 900.000 solicitudes, según la misma información.

Una avalancha sin precedentes en los consulados
Los consulados españoles han vivido durante los últimos meses una saturación desconocida. El Periódico detalla que el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática esperaba alrededor de un millón y medio de peticiones antes del cierre del plazo, pero la cifra final rebasó ampliamente cualquier previsión. El acelerón de las últimas semanas elevó el cómputo total hasta los 2,4 millones, cifra que obligó a prorrogar un año las solicitudes.
La afluencia masiva de demandas se concentra en Argentina, Cuba y México, donde la presencia histórica de descendientes españoles es especialmente alta. En varios consulados latinoamericanos, los turnos para iniciar el trámite estuvieron completos durante meses. El proceso de revisión y concesión puede prolongarse largo tiempo, pero su impacto electoral ya está claro: el electorado español crecerá un 6%.
El precedente más cercano se remonta al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que en 2007 habilitó un mecanismo similar. Entonces, las solicitudes fueron poco más de medio millón. La diferencia con la oleada actual es, por tanto, abismal: casi cinco veces más peticiones en apenas dos años.

El CERA se duplicará y cambiará las próximas elecciones
El efecto más determinante de este proceso recaerá en el Censo Electoral de los Residentes Ausentes (CERA). En las elecciones europeas de 2024 el CERA contaba con 2.386.250 votantes. Pero la incorporación de los nuevos nacionalizados podría elevarlo hasta casi cinco millones, lo que implica un crecimiento del 100%.
Este cambio transforma por completo el peso del voto exterior, tradicionalmente marginal y con una participación históricamente baja. De aprobarse todas las solicitudes, el voto desde el extranjero pasaría a representar un bloque similar al electorado total de comunidades autónomas enteras. Esto alteraría cualquier proyección política o sociológica sobre los próximos comicios generales, autonómicos o europeos.
La cuestión ahora es cuánto tiempo tardará el Ministerio en tramitar los expedientes y cuántos solicitantes entrarán efectivamente en el censo. Lo que ya nadie discute es que España se encamina hacia un nuevo mapa electoral. Es decir, millones de nuevos ciudadanos en disposición de votar y una capacidad de influencia desconocida hasta ahora.
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