Mohamed VI frente a un fondo decorativo con un diseño geométrico y una bandera de Marruecos
POLÍTICA

Marruecos creará una cátedra en la universidad pública de Tarragona con la complicidad del PSC

Marruecos usa el poder blando para aumentar su influencia sobre España

La presencia institucional de Marruecos en el ámbito académico español sigue ampliándose y ha encontrado en Cataluña un nuevo punto de apoyo. La Universitat Rovira i Virgili de Tarragona ha aprobado la creación de una cátedra universitaria impulsada directamente por el entorno diplomático marroquí. El proyecto cuenta con el respaldo de actores vinculados al PSC, tanto en el ámbito municipal como institucional.

La iniciativa se presenta oficialmente como un espacio para fomentar el conocimiento y la cooperación entre Cataluña y el Reino de Marruecos. Sin embargo, la falta de transparencia sobre su financiación, su orientación académica y los mecanismos de control ha reavivado el debate sobre los límites del llamado “poder blando” ejercido por estados extranjeros en universidades públicas españolas.

Una cátedra con respaldo institucional y perfil político definido

La nueva cátedra estará adscrita al ámbito de la historia y las humanidades, y su impulso parte del Consulado General de Marruecos en Tarragona junto a la Autoridad Portuaria de la ciudad. Al frente del proyecto figura un catedrático sin trayectoria especializada en estudios marroquíes, una circunstancia que ha llamado la atención dentro de la comunidad universitaria. La universidad no ha detallado públicamente ni la aportación económica concreta ni quién supervisará los contenidos.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez (i), y el rey de Marruecos, Mohamed VI (d), se saludan con motivo del primer viaje oficial de Sánchez de esta legislatura a Marruecos, a 21 de febrero de 2024, en Rabat

El papel del PSC resulta clave en este proceso, tanto por la implicación del alcalde de Tarragona como por la del presidente de la Autoridad Portuaria, exsenador socialista. Ambos han participado en actos institucionales promovidos por el consulado marroquí que han incluido referencias simbólicas y discursivas alineadas con la narrativa oficial de Rabat. Estos antecedentes han alimentado las críticas sobre una connivencia política que va más allá del intercambio cultural.

La cónsul marroquí en Tarragona ha destacado en los últimos meses por su activismo en favor de la posición del Reino de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Este posicionamiento se ha reflejado en actos públicos, festivales y exposiciones celebradas con apoyo institucional local. La futura cátedra se enmarca en ese mismo contexto de proyección política.

Un debate que trasciende Tarragona y llega a la política autonómica

El caso de Tarragona no es aislado y se suma a otras experiencias recientes en universidades españolas. Mientras centros como Salamanca rechazaron iniciativas similares tras la movilización del profesorado, otras universidades han optado por aceptarlas, normalizando la presencia directa de estados extranjeros en estructuras académicas públicas. Esta diferencia de criterios ha abierto un debate de fondo sobre la libertad de cátedra y la autonomía universitaria.

La polémica conecta además con otras decisiones adoptadas en Cataluña en materia de financiación académica vinculada a perfiles ideológicos controvertidos. La Generalitat ha destinado importantes recursos públicos a programas de posgrado donde participan figuras con trayectoria política islamista en Marruecos, como Najia Lofti. Estas políticas han pasado prácticamente desapercibidas en el debate público catalán.

Mientras el PSC mantiene una posición favorable a este tipo de colaboraciones, otros partidos reclaman mayor cautela y transparencia. La creación de la cátedra en Tarragona vuelve a situar en primer plano una cuestión incómoda. Es decir, hasta qué punto las universidades públicas deben servir como plataforma de influencia política extranjera bajo el paraguas del intercambio cultural.

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