
Las juventudes de Arran atacan una sede de Aliança Catalana: segundo ataque en una semana
La CUP se minoriza con esta clase de acciones al mismo tiempo que regala publicidad y presencia a AC
La tensión política en Cataluña vuelve a escalar con un nuevo episodio de violencia contra Aliança Catalana. La sede del partido en Barcelona ha amanecido este viernes con pintadas y mensajes hostiles, apenas unas horas después de un primer ataque. El incidente confirma una dinámica de acoso que se repite con una frecuencia y que afecta de manera sostenida a la formación liderada por Sílvia Orriols.
Fuentes del partido han difundido imágenes de los daños en redes sociales y han señalado que se trata del segundo ataque en menos de siete días. Por las pintadas que aparecen, los autores del ataque han sido (otra vez) las juventudes de la CUP. Desde AC insisten en que este tipo de acciones pretende erosionar su presencia pública y generar un clima de intimidación.
Un patrón de violencia que se consolida en Cataluña
El ataque se produce inmediatamente después de un primer ataque, cuando la sede de AC en Barcelona apareció cubierta de pintadas con mensajes como “fuera sionistas”. Aquella acción fue interpretada como una expresión del activismo propalestino y se sumó a una larga lista de incidentes que afectan al partido en distintas localidades catalanas.

Los antecedentes recientes muestran una pauta continuada. En agosto, la sede de Manlleu fue vandalizada con grafitis que tapaban el nombre del partido y con lemas descalificatorios. A ello se añaden ataques físicos registrados entre septiembre de 2024 y enero de 2025.
En Barcelona, un militante quedó inconsciente tras la agresión a una carpa informativa. En Vilafranca del Penedès, un grupo de radicales lanzó sillas y causó varios heridos leves durante un acto de calle. Durante la Diada, simpatizantes del partido denunciaron empujones, insultos y amenazas. En muchos casos, los autores reivindicaron las agresiones como acciones de “autodefensa antifascista”.
Silencios políticos y un clima de impunidad creciente
Aliança Catalana sostiene que estos ataques prosperan por la falta de condena explícita de los grandes partidos del Parlament. En enero, cuando uno de sus militantes fue hospitalizado tras un ataque en Barcelona, la CUP evitó censurar lo ocurrido y expresó su apoyo a los agresores. Para AC, la ausencia de una respuesta institucional firme alimenta un clima de impunidad que normaliza la violencia simbólica y física.
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