Dos hombres con trajes frente a un fondo con banderas y un gráfico de puntos de colores.
POLÍTICA

Junqueras y Puigdemont ante el abismo de Sánchez: semanas clave para el futuro de la política española y catalana

Los partidos procesistas siguen atrapados por su decisión de seguir atados al PSOE

ERC y Junts siguen pagando las consecuencias de haberse atado a Pedro Sánchez pese a los casos de corrupción que acechan al Gobierno y al PSOE hace ya meses. La situación se ha vuelto tan insostenible, que los partidos procesistas deben tomar una decisión de forma inminente. O fuerzan unas elecciones generales en España, o permiten a Sánchez agotar la legislatura con todo lo que esto conlleva.

Ahora nos encontramos en el momento de la gesticulación. Primero fue Junts, con el amago de ruptura que no ha sido tal como demuestra el hecho de que Pedro Sánchez sigue en la Moncloa. Ahora es el turno de ERC, que escenificará su exigencia con una reunión entre Oriol Junqueras y Pedro Sánchez en los primeros días de 2026.

Montaje de Oriol Junqueras con Pedro Sánchez y Puigdemont

En realidad tanto Junqueras como Puigdemont buscan lo mismo con esta gesticulación. Que no es poner a Sánchez en un brete, sino arrancarle todo lo que puedan para luego venderlo como un logro en Cataluña. 

Inminente cumbre ERC-PSOE 

Desde que anunciaron su ruptura con Sánchez, los de Puigdemont ya han conseguido algunas cosas que parecían encalladas. Ahora esperan que la debilidad del Gobierno lleve al PSOE a cumplir con las grandes piezas de caza que quedan por entregar. Sobre todo la amnistía y las competencias de inmigración, aunque tampoco renuncian a la ya muy difícil oficialidad del catalán en la UE.

En cuanto a Junqueras, el líder republicano espera que en su reunión con Sánchez dentro de unos días pueda cerrar un acuerdo sobre el cupo catalán. Pero además, ERC quiere abordar con el PSOE la cuestión de la corrupción por el miedo a ser arrastrados ellos también. Junqueras pedirá a Sánchez garantías de que no ha habido corrupción estructural, y abordará la continuidad de la legislatura.

Hombre de traje y corbata roja hablando en un atril con las banderas de España y la Unión Europea de fondo

La actitud ante la corrupción del PSOE es una gran diferencia en la estrategia de Junts y ERC. Los de Puigdemont critican duramente la situación del PSOE, pero siempre han asegurado que la cosa no va con ellos. Además, entienden que con la ruptura se han desmarcado del bloque de investidura y que ya no puede atribuirse a Junts la mancha de seguir sosteniendo a un Gobierno corrupto.

En cambio, ERC mantiene un vínculo mucho más estrecho con el PSOE desde que en 2019 Junqueras decidiera atar su destino al de Pedro Sánchez. Esto obliga a los republicanos a marcar de cerca a los socialistas y exigir pruebas para que los escándalos no les desgasten a ellos también. La línea roja es la financiación ilegal del PSOE: si se demuestra, Esquerra romperá con el Gobierno socialista.

Semanas clave para los partidos procesistas

Mientras, los partidos procesistas siguen atrapados en su propia crisis y ante semanas clave para la dilucidación de su futuro. ERC sigue explorando la posibilidad de una gran frente progresista en España que podría trasladarse también en Cataluña. Los republicanos están acercando posiciones con espacios como Comuns y la CUP, esperando que la suma de sus proyectos frene la imparable caída de la izquierda.

Puigdemont, por su parte, sigue empeñado en la construcción de un gran movimiento independentista bajo su liderazgo. La principal amenaza es Aliança Catalana, que está obligando a los juntaires a girar rápidamente hacia la derecha para evitar el sorpasso del orriolismo. Pero al mismo tiempo se ha consolidado la corriente izquierdista dentro de Junts para cazar a los independentistas que huyen desencantados de ERC.

Lo único seguro es que cada día que pasan atados a Pedro Sánchez, Junts y ERC erosionan las pocas posibilidades que les quedan de relanzar sus proyectos. El próximo ciclo electoral cada vez está más cerca, y las encuestas arrojan un escenario negro para Junqueras y Puigdemont. Ambos tienen en sus manos sacudir el tablero propiciando elecciones en España y adelatarse así a los acontecimientos.

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