
Tàrrega, nuevo foco de inseguridad en Cataluña: los vecinos sufren un infierno desde hace meses
La inseguridad y degradación pública siguen cebando la bomba política de los municipios
La ciudad de Tàrrega se ha convertido en uno de los nuevos epicentros de la inseguridad en Cataluña, según denuncian vecinos y formaciones políticas locales. Los últimos episodios violentos han intensificado una sensación de miedo que, aseguran, se arrastra desde hace meses sin una respuesta eficaz por parte de las administraciones. La percepción de abandono institucional se ha instalado en amplios sectores de la población.
El último incidente se produjo la semana pasada en la avenida Catalunya, donde un grupo de jóvenes protagonizó una pelea en la que al menos uno de ellos blandió un arma blanca. Los Mossos d’Esquadra fueron alertados a primera hora de la mañana y desplegaron varias patrullas en la zona. A su llegada, sin embargo, el altercado ya había finalizado y no se registró ninguna denuncia formal.

A pesar de la ausencia de denuncias, el episodio quedó grabado en un vídeo de varios minutos que se ha difundido ampliamente en redes sociales. En las imágenes se observan agresiones directas entre una decena de jóvenes y una escena de violencia que ha causado una fuerte alarma social. Vecinos del entorno han expresado públicamente su preocupación por el deterioro de la seguridad en el barrio.
La realidad en Tàrrega
Este nuevo episodio se suma a una cadena de hechos graves ocurridos en los últimos meses. El pasado mes de agosto, Tàrrega fue escenario de un apuñalamiento mortal entre dos jóvenes, un suceso que marcó un punto de inflexión en la percepción ciudadana. Desde entonces, los residentes denuncian un aumento de robos, agresiones y conflictos en el espacio público.
La situación ha sido duramente criticada por la sección local de Aliança Catalana, que acusa al Ayuntamiento de minimizar lo ocurrido. La formación denuncia que en apenas tres meses se han acumulado robos, asaltos con arma blanca, agresiones a personas mayores y enfrentamientos violentos en la vía pública. Según el partido, el consistorio sigue calificando los hechos como “casos aislados” pese a la reiteración de los incidentes.
El caso de Tàrrega vuelve a situar el debate sobre la seguridad ciudadana en el centro de la política catalana. La acumulación de episodios violentos y la respuesta limitada de las administraciones alimentan una sensación de impunidad difícil de revertir. Para muchos vecinos, el problema ya no es puntual, sino estructural, y exige decisiones inmediatas.
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