
Josep Rull vuelve al doble rasero y censura a Sílvia Orriols por llamar 'ultrafeminista' a Tània Verge
No llamó la atención a Agustí Colomines y David Cid por llamar 'nazi' y 'fascista' a la líder de Aliança Catalana
El Parlament ha vuelto a asistir este jueves a un nuevo rifirrafe entre el presidente de la cámara, Josep Rull, y la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols. Rull ha llamado la atención de Orriols por llamar “ultrafeminista” a la exconsejera de Igualdad Tània Verge. La diputada le ha reprochado este nuevo ejercicio de censura mientras deja impunes las acusaciones de “nazi” y “fascista” proferidas contra ella.
“Ustedes quieren las competencias de inmigración para cerrar CIES y evitar deportaciones. Todos recordamos a la ultrafeminista Tània Verge respaldando al ultramachista Mohamed Said Badaoui”. Esta intervención de Sílvia Orriols desde la tribuna ha sido el origen de todo.

El presidente del Parlament, Josep Rull, la ha interrumpido ante la algarabía generalizada de la bancada de ERC. “Le ruego contención”, le ha dicho, “el reglamento no permite que haya reproches entre diputados”.
“Pues le agradecería que fuera así de diligente cuando a mí se me llama fascista o nazi”, respondió Orriols. Acusó a la mesa de falta de neutralidad. En sus redes sociales ha calificado de "vergüenza" la actitud del presidente de la cámara.
Josep Rull aseguró que “la presidencia, cuando se producen este tipo de expresiones en sede parlamentaria, intenta ser impecable siempre”. Lo cual no es verdad. Josep Rull evitó reprender a David Cid, de los Comuns, cuando llamó “nazi” a Sílvia Orriols. Tampoco lo hizo con Agustí Colomines, diputado de Junts, cuando le llamó “fascista”.
Rull ha permitido a Tània Verge lanzar un speech utilizando el turno de alusiones, pero ha impedido que Sílvia Orriols respondiese. El presidente del Parlament vuelve a hacer un uso partidista de su cargo, extralimitándose en sus funciones y su deber de neutralidad.
Josep Rull actúa como censor
Tània Verge ha pedido turno de alusiones para reclamar una “actuación colectiva” para evitar “que se falte al respeto a diputadas de este hemiciclo”. Ha dicho que “esto es violencia política” y “una estrategia clásica del fascismo”. Ha pedido “reformar urgentemente el reglamento” porque “esto daña la democracia y la legitimidad de esta institución”.
Sílvia Orriols no ha tenido derecho a réplica porque el presidente de la cámara le ha negado la palabra aludiendo al reglamento de la cámara. Pero en anteriores ocasiones sí dejó a diputados de Junts, por ejemplo, responder a un turno de alusiones. Otro ejemplo del doble radero.
El presidente de la cámara había cambiado su estrategia últimamente, intentando ser menos intervencionista con Vox y Aliança Catalana. Tenía la sensación de que la censura estaba beneficiando a estos partidos más que perjudicarlos. Pero las presiones de partidos como ERC han hecho que vuelva a utilizar su cargo para ejercer la censura de una forma más intensa.
Esta misma semana hemos visto como Rull hacía el trabajo sucio de ERC al llamar la atención de Orriols por referirse a Najat Driouech. También llamó la atención de Júlia Calvet, de Vox, por decir que "los inmigrantes más que pagarnos las pensiones se la roban a los ancianos en el cajero". Ya en el debate de política general interrumpió varias veces a Ignacio Garriga llamándole la atención.
Pero el presidente del Parlament no llamó la atención a la diputada de la CUP que jaleó la violencia contra la policía. Ni ha censurado las amenazas de un diputado de la CUP a Vox, ayer mismo.
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