Hombre con gafas y traje oscuro hablando en un programa de televisión con una taza blanca sobre la mesa y plantas al fondo
POLÍTICA

Josep Rull pide perdón a Sílvia Orriols por amenazarla con el dedo pero justifica su censura

Aliança Catalana se vuelve a beneficiar del cordón sanitario y gana proyección mediática con este episodio

El presidente Rull se ha pronunciado sobre la polémica que protagonizó hace unos días con Sílvia Orriols. En una entrevista en Café de Ideas para Gemma Nierga, el dirigente de Junts ha pedido disculpas por el episodio del dedo acusador, aunque ha aprovechado para justificar su trato hacia Aliança Catalana.

Rull reconoció que su gesto fue inapropiado: “La gestualidad del dedo no me gusta haberla hecho. Si se sintió afectada, lo reconozco y pido disculpas”. Sin embargo, acto seguido matizó sus palabras con un argumento que reabre la polémica: “Los discursos de Vox y Aliança Catalana son profundamente deshumanizadores”.

El presidente del Parlament sostuvo que tanto el partido de Orriols como el de Ignacio Garriga promueven un clima que pone en riesgo la convivencia. Según dijo, estas formaciones han generado un "marco mental" que asegura que no hay la libertad de expresión en el Parlament. Rull aseguró incluso haber llamado al orden a Orriols “nueve veces”, algo que representa “menos del 3% de todas las intervenciones que modera”.

Un hombre con gafas y traje oscuro señala con el dedo mientras habla con dos mujeres en un entorno formal.

Del gesto autoritario a la censura política

El episodio que encendió la polémica ocurrió durante una sesión plenaria en la que Rull interrumpió a Orriols mientras denunciaba la falta de libertad de expresión en la cámara. Al final de la sesión, en una discusión privada, el presidente levantó el dedo índice y la señaló varias veces. El gesto fue captado por las cámaras y ampliamente difundido en redes sociales.

Las imágenes provocaron una oleada de críticas, especialmente de usuarios que interpretaron la escena como una actitud autoritaria y machista. Orriols respondió denunciando que el Parlament aplica una “censura selectiva” contra su grupo, recordando que se le ha negado el derecho de réplica en casos donde otros diputados de Junts o ERC sí lo han tenido.

Rull mantiene el cordón sanitario

Lejos de rectificar en el fondo, Rull defendió el cordón sanitario contra Orriols y Vox. “La idea de una Cataluña como un solo pueblo es de una potencia extraordinaria”, afirmó, en alusión a su defensa del discurso integrador frente al de Aliança Catalana. También apeló a la necesidad de “ser muy eficaces gestionando la inmigración”.

Pese a las disculpas, su tono reafirma la estrategia de Junts de aislar políticamente a Sílvia Orriols y limitar su visibilidad institucional. Pero, como en otras ocasiones, la maniobra parece haber tenido el efecto contrario. Se ha vuelto a reforzar la imagen de Orriols como víctima del sistema político catalán y alimentar su creciente proyección mediática.

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