
Por qué la izquierda ha pasado de levantar la bandera de la sanidad pública a atacar a los médicos en huelga
Partidos y medios progres dan la espalda a los sanitarios porque han perdido la capacidad de instrumentalizar su lucha
La sanidad pública fue durante años una de las principales banderas de la izquierda para desgastar al Gobierno de Mariano Rajoy. También en Cataluña, la defensa de la sanidad pública fue tradicionalmente un arma arrojadiza de la izquierda contra los gobiernos convergentes. Ahora que gobierna la izquierda, los médicos en huelga se han convertido en objeto de estigmatización. Lo cual demuestra que la sanidad pública no era una preocupación real de la izquierda, sino un instrumento político para su lucha contra la derecha.
Todo esto explica por qué los médicos en huelga apenas cuentan con apoyo político y mediático, a pesar de estar cargados de razones. Y por qué cuando Vox es el único partido que les da voz en el Parlament, son inmediatamente tildados de fachas con bata.

Para entender por qué la izquierda ha dejado de enarborar la bandera de la lucha de los sanitarios, basta con escuchar este corte. Quien habla es Antón Losada, uno de los gurús de la izquierda española. Desliza que la huelga no va de reivindicaciones laborales, sino de "un conflicto para ver quien tiene el control de la representación de los médicos".
De esta forma, Losada reconoce implícitamente que se hostilidad hacia los sanitarios en lucha viene del hecho de que han perdido su capacidad de instrumentalizar esta lucha. También, por supuesto, de su necesidad de atajar un nuevo conflicto en la crisis estructural del sistema bajo el Gobierno de Pedro Sánchez. En definitiva, la izquierda ha perdido otra batalla y ya no sabe como frenar su proceso de descomposición.
Silencio mediático en Cataluña
En Cataluña la huelga sanitaria ha sido silenciada por los medios de comunicación subvencionados porque no responde al sostenimiento de su relato. Basta contrastar la huelga de batas blancas con la de los profesores de la semana pasada, que sí tuvo una cobertura masiva. Esto se debe a que los profesores siguen siendo un colectivo afín al marco progre imperante en Cataluña.
La huelga educativa estuvo impulsada y controlada en todo momento por los sindicatos de izquierda como USTEC, CCOO, UGT y CGT. En cambio, en la huelga sanitaria los sindicatos 'rojos' son contestados por otros sindicatos que escapan al control de la izquierda.
Estos sindicatos se revuelven contra el gobierno de aquellos partidos que tanto defendieron la sanidad pública cuando estaban en la oposición. Para la izquierda es muy fácil vincular la precariedad de la sanidad pública con los recortes, cuando quien gobierna es el PP. En cambio, les resulta muy incómodo cuando las reivindicaciones del sector van dirigidad contra los gobiernos progresistas.
Entonces el camino más corto es desmarcarse de las movilizaciones y atribuir el malestar a un mero conflicto sindical o incluso estigmatizar a los profesionales sanitarios. Lo cual deja al descubierto la dificultad creciente de la izquierda para retener a sectores tradicionalmente a su favor.
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