
El Govern del PSC estrecha lazos con Marruecos
Salvador Illa replica las maniobras internacionales de Pedro Sánchez: China y también Marruecos
El Govern del presidente Illa ha decidido seguir la línea diplomática de Pedro Sánchez y reforzar los vínculos con Marruecos. El consejero de Acción Exterior, Jaume Duch, anunció en el Parlament el traslado de la Delegación del Govern en el norte de África desde Túnez a Marruecos. Vox Cataluña ha denunciado la maniobra y exige explicaciones: “¿Qué le debe la Generalitat a Marruecos?”, se pregunta la formación:
Continuismo con la política exterior de Sánchez
El Ejecutivo catalán justifica el cambio para reforzar los lazos con el país de origen de una de las comunidades más numerosas de Cataluña: Marruecos. Sin embargo, de fondo se percibe un continuismo con la política exterior del PSOE hacia Marruecos. Y es que, como muchos recordarán, el Gobierno rompió décadas de consenso histórico sobre el Sáhara Occidental.
Pedro Sánchez sorprendió entonces a sus socios europeos, a la ONU y a los propios partidos españoles al apoyar el plan de autonomía marroquí, renunciando al principio de autodeterminación del pueblo saharaui. Desde ese momento, España ha alineado su discurso con los intereses de Rabat en todos los órdenes.

Ahora, el Govern del PSC reproduce esa misma estrategia. El traslado de la delegación se interpreta como una muestra de alineamiento político y diplomático con Marruecos, que refuerza la influencia del reino alauí en el Mediterráneo occidental. Se trata de una estrategia que algunos activistas saharauis han denunciado, así como advertido de sus riesgos.
El silencio sobre el Sáhara
La coincidencia no es casual. Este mismo viernes se celebra en Naciones Unidas una votación clave sobre la renovación del mandato de la misión MINURSO, creada para organizar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental. El texto que se debate mantiene el apoyo al plan de autonomía marroquí, impulsado por Estados Unidos durante la administración Trump y respaldado por Francia y ahora también por España.
El proyecto ha generado tensiones en el Consejo de Seguridad, con la oposición de Rusia y Argelia. Sin embargo, todo apunta a que la versión final volverá a favorecer los intereses marroquíes, relegando el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro. En este contexto, el movimiento del Govern catalán no pasa desapercibido.
Para Vox y otros actores de la oposición, supone una cesión más ante Marruecos, y con consecuencias que van más allá de lo simbólico. El Govern no solo refuerza su sintonía con Sánchez, sino que adopta la misma ambigüedad moral. Es decir, hablar de cooperación y desarrollo, mientras se legitima a un régimen que reprime y ocupa.
El PSC repite el guion de Madrid, y Marruecos, una vez más, sale ganando. Del mismo modo, no hay que olvidar que la Generalitat también ha hecho continuismo con la política de Sánchez (y Zapatero) en China. Este es otro síntoma de que uno de los mayores éxitos de política interna de Sánchez ha sido precisamente la presidencia de Illa.
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