
El exalcalde de ERC en Tarragona arremete contra Rufián y la banalización del fascismo
Pau Ricomà lanza una interesante reflexión sobre la banalización del fascismo
Gabriel Rufián se ha convertido para muchos en un problema dentro de ERC. Su cercanía a las izquierdas españolas y sus posiciones sectarias generan más polarización y alejan a muchos independentistas de Esquerra. Sus últimas declaraciones, acusando a Junts de “estar en el bloque de la derecha y la ultraderecha”, han generado más tensión en la guerra abierta entre republicanos y postconvergentes.

Uno de los republicanos hartos de Rufián es el exalcalde de Tarragona, Pau Ricomà. Sin mencionar su nombre, el exdirigente de ERC ha lanzado una interesante reflexión sobre la descalificación política y el abuso de los términos “fascista” y “extrema derecha”.
Ricomà ha calificado de “error” señalar como fascistas “a los que están a nuestra derecha”, y ha advertido de que esto “solo engrosa las filas de la extrema derecha”. El exalcalde de Tarragona ha lanzado una interesante reflexión sobre esto: “Una persona de derecha piensa diferente que yo en términos económicos, sociales y culturales, pero esto no lo convierte en fascista”.
Fractura interna en ERC
Hay muchos que piensan como Ricomà. Como Gabriel Fernández, el exconcejal de ERC en Sabadell que rompió el carnet del partido por discrepancias con el rumbo de la dirección Junqueras-Rufián. “No puedo estar más de acuerdo contigo”, ha respondido, “la banalización del fascismo son las cosas que las personas de izquierdas tenemos que cortar de raíz”.
Las manifestaciones del exalcalde de Tarragona revelan la fractura interna dentre de ERC y el cansancio hacia Gabriel Rufián. Muchos creen que el sector rufianista impide el acercamiento a Junts para reconstruir la unidad estratégica del independentismo.
Una muestra es la respuesta de la dirigente de ERC en Mataró, Silvia Saiz, al tuit de Ricomà. Le acusa de "hablar desde el privilegio blanco y heterosexual de la clase media-alta". El exalcalde le ha contestado que "con todo el aprecio del mundo, no te entiendo".
El tuit también ha provocado la respuesta de muchas personas que no son de ERC pero que también están hartos de la superiordiad moral de cierta izquierda. Gente harta de que les llamen fascistas y ultraderecha por defender posiciones conservadoras. Es al mismo tiempo un reflejo de la actual polarización de la sociedad catalana y la tensión política en Cataluña.
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