
Estudiantes aplauden cuando sale Sílvia Orriols en un festival que intentaba demonizarla
Como ocurre con el cordón sanitario, intentar tutelar la ideología de los jóvenes tiene efectos contraproducentes
Nuestra época vive varios quiebres estructurales. Uno de ellos es la divergencia en las preferencias de voto entre los jóvenes y los mayores. Lo que habitualmente era que los jóvenes votaran a la izquierda ahora es al revés.
Los datos demoscópicos muestran que la juventud se inclina por las posturas de la nueva derecha. Esto obedece a varios factores. Entre ellos, la falta de perspectivas, el mal reparto de los recursos y los intentos constantes de las instituciones por tutelar sus conciencias.
En este sentido, la llamada “cultura” desempeña un papel clave. Y es que a nadie se le escapa que muchas actividades culturales, sobre todo el cine, tienen un claro acento de izquierdas. Lo que ha ocurrido en Vic es un buen ejemplo.

La ideología también entra por los ojos
Festival Protesta, así se llama el festival de cine cuyo objetivo es “llevar películas de corte social y de pensamiento crítico dentro de las aulas”. En este caso, la expresión “pensamiento crítico” se puede sustituir a todos los efectos por “izquierda”. En el caso de este festival de cine, se proyectó un documental a los jóvenes sobre los movimientos migratorios.
En un momento dado de la proyección se explicaban diferentes “teorías de la conspiración”, como, por ejemplo, la "sustitución demográfica". Eso se hacía proyectando al mismo tiempo una imagen de Sílvia Orriols. Pero, entonces, vino la sorpresa: los jóvenes se pusieron a aplaudir a la imagen de Orriols.
La propia Orriols ha ironizado en redes con esta situación. “O sea, ¿llevan jóvenes de Osona al teatro para adoctrinarlos, les pasan un video con mi imagen intentando demonizarme y que hacen los jóvenes cuando me ven a la pantalla? Aplaudirme”:
Una realidad
Más allá de la anécdota, este episodio nos sirve para observar los constantes intentos de los actores del sistema para dirigir la ideología. Pero esto choca de lleno con la realidad de las condiciones materiales. Y los jóvenes, tanto por perspectivas como por día a día, son los que tienen más presente esa realidad material.
Así, por ejemplo, son los jóvenes los que no pueden acceder a una vivienda o viven el aumento de la inseguridad por las noches. Por otra parte, también se dan cuenta de la presión ideológica que hay dentro del sector educativo. Y, como ocurre con el cordón sanitario, los efectos de tutelar pueden ser muy contraproducentes. Aquí están los efectos.
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