
ERC y Junts, empeñados en salvar los muebles a un Pedro Sánchez cada vez más acorralado
Los partidos procesistas han vuelto a votar en contra de investigar la corrupción
La justicia española estrecha el cerco sobre el PSOE con la detención de Antxon Alonso y Leire Díez por la causa abierta contra Santos Cerdán. Mientras, el Tribunal Supremo ha abierto juicio oral contra José Luis Ábalos y Koldo García, y siguen coleando los casos de acoso sexual tapados por el partido. Y pese a las evidencias que acorralan a Pedro Sánchez, ERC y Junts parecen dispuestos a seguir sosteniéndolo pase lo que pase.

Esta misma semana hemos visto como los partidos catalanes cerraban filas con el bloque de investidura para bloquear que el Congreso investigue la corrupción del PSOE. Con esta ya son diez mociones y una proposición de ley presentadas para obligar al Gobierno a responder sobre la presunta corrupción. En todas ellas, ERC y Junts han sido clave para que no prosperaran.
Esto, que cada vez es más evidente, sigue erosionando la credibilidad de estos partidos. Por un lado marcan un perfil exigente y de tolerancia cero con la corrupción, pero a la hora de la verdad vetan cualquier iniciativa para que el Gobierno responda por sus escándalo. El caso más flagrante es el de Junts, que ha escenificado una ruptura pero es incapaz de dar ningún paso que amenace con hacer caer a Sánchez.
Pérdida de credibilidad
El partido de Carles Puigdemont sigue navegando en la más absoluta indefinición. Esta misma semana, Jordi Turull decía que valoran positivamente las palabras de Pedro Sánchez reconociendo los incumplimientos, pero que no se moverán de su posición. Mientras, siguen bloqueando la acción legislativa del Gobierno pero se niegan a participar de una moción de censura para hacerlo caer.
Lo de ERC también clama al cielo, pero al menos los republicanos han mantenido una cierta coherencia desde el principio. Junts, en cambio, ha intentado marcar un perfil exigente con el PSOE, pero en la práctica ha seguido practicando la misma sumisión que Esquerra.
Tampoco ERC lo tiene fácil, ya que Gabriel Rufián prometió que harían caer al Gobierno si se demostraba la corrupción estructural del PSOE. Todo apunta que la tormenta judicial va encaminada a eso, así que lo tendrán muy difícil para justificar su posición. ERC corre el mismo riesgo que Junts: agotar la legislatura atados a un PSOE manchado por la corrupción.
La dura realidad de Junts y ERC
Junts parece haber encontrado en la escenficación de la ruptura una brecha para sacar más concesiones al PSOE. Son pequeños avances, pero que sirven a Junts para justificar su permanencia en el bloque de investidura. Mientras tanto, en ERC siguen con la mosca detrás de la oreja por la sensación de haber perdido su posición de socio preferencial.
Más allá de los incumplimientos, la corrupción es una línea roja que ERC y Junts han cruzado y que les podría acabar costando muy caro. ERC y Junts ya se mostraron muy protectores en la comisión de investigación del caso Koldo. Alló trazaron la estrategia de su justificación, atribuyendo los escándalos que acechan al PSOE a casos de lawfare orquestados por la derecha.
La realidad es que ERC y Junts, que no hace tanto querían romper España, ahora están sosteniendo al Gobierno de un partido que tiene a sus exsecretarios generales acusados de corrupción. Y todo por unas migajas que dos años después siguen sin cumplirse. Llámese amnistía, catalán en Europa, competencias de inmigración o financiación singular.
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